¿Nos Conocemos?

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NARRA ENDERSON

Regresé de conseguir alimentos en los alrededores de la aldea. La reina Ericka me acompañó.

Me ponía nervioso estar cerca de ella, no sabía cómo comportarme o como dirigirme hacia ella y lo peor de todo es que parecía saber todo sobre mi familia y sobre mí, bueno, hasta que escapé del End.

Primero me platicó sobre mis padres cuando eran jóvenes, dice que era muy buena amiga de mi padre, ella lo apoyó cuando le confesó que estaba interesado en mi madre. Después me contó cosas de cuando Ender era pequeño, sonreía tan despreocupada cuando hablaba sobre él que hacía ver a cualquiera que es su más preciada posesión.

Cuando no tuvo más que contarme comenzó a preguntar cosas sobre este mundo, sus frutas, sus árboles, sobre el agua, sobre los seres que aquí viven, sobre los peligros. Quería saber todo.

Así conversando terminamos de reunir suficientes frutas y semillas para comer y sembrar, comenzamos a caminar de regreso a la aldea encontrándonos a mitad del camino a Cindy y Skeleton.

—Mira, es la pequeña amiga de Ender.

Dijo Ericka al verlos, asentí con la cabeza. Nos acercamos a saludar.

—Es un milagro que no estés con Cooper.

Mencionó Skeleton al estar junto a ellos.

—Cinthya dijo que tiene que ver que este bien, dijo que estaría con Cuppa y Skellen en la enfermería.

Respondí, él se encogió de hombros. No sabía qué significaba eso, pero no quise preguntar, lo conocía lo suficiente para saber que espera cualquier oportunidad para molestar a los demás.

Cindy no dejaba de mirar de manera molesta hacia Ericka y aunque la mayor parecía muy emocionada por acercarse a saludar ahora parecía nerviosa y asustada.

—Creo que todavía no se conocen, ella es la reina del End, Ericka. La madre de Ender.

Presenté, él asintió.

—Soy Skeleton...

Dijo sin saber qué más agregar, ella sonrió.

—Es un placer conocerte. Pero ya no soy la reina del End, Enderson, ahora sólo soy Ericka.

Rectificó, asentí con la cabeza sin estar muy seguro a que se refería.

—Tenemos que irnos.

Dijo Cindy comenzando a caminar alejándose de nosotros, Skeleton suspiró. Sabía que su paciencia es muy poca y al parecer tener que estar cuidando de Cindy lo estaba haciendo llegar a sus límites.

—Ha estado rara desde que supo lo de Cuppa, pero no ha querido hablar con nadie y ahora me la han encargado a mí. Como si yo tuviera la obligación de cuidarla.

Se quejó mirándola.

—Cierto, que irresponsable, si apenas y puedes cuidarte tú.

Me burlé, Ericka rió divertida.

—Quizá yo pueda hablar con ella.

Se ofreció, Skeleton la miró haciendo un gesto de que era muy mala idea.

—Ella no tolera muy bien a los adultos. No lo tomes a mal, pero sería lo peor que pudiéramos hacer.

Dijo, asentí con la cabeza cuando Ericka me miró. Suspiró desanimada asintiendo con la cabeza.

—Bueno, debo irme antes de que pierda a esa niña o de que Aldo decida corrernos de la aldea. Nos vemos.

Dijo caminando en la misma dirección que Cindy, sólo que ella tenía rato se había perdido de vista.

—Es una lastima, ella parecía tan alegre cuando la conocí. Seguro que son celos, pensará que Ender ya no va a cuidar de ella como antes.

Comentó Ericka mientras retomamos el camino a la aldea.

—Quizá, no lo sé, no los he llegado a conocer demasiado.

Dije intentando no meterme en los asuntos de los demás. Llegamos a la aldea, fuimos a dejar las cosas a la cocina para cuando las encargadas de la comida las necesitaran.

Fuimos a la enfermería, quería ver si Cooper estaba bien y ella quería ver a Cuppa. Parecía muy emocionada con la idea de ser abuela.

—Hola pequeña, ¿cómo te sientes?, ¿tienes hambre?, ¿tienes sed?, ¿te duele algo?, ¿estás cansada?

Comenzó a interrogar Ericka sin siquiera darle oportunidad a Cuppa de responder. Me acerqué a Skellen quien sólo observaba hacía Cuppa con los brazos cruzados.

—Hola, pareces molesta, ¿necesitas algo?

Pregunté sentándome en la cama de junto, ella no dejó de mirar hacia la chica rubia.

—Sí, salir de este sitio. Es una tontería, es obvio que ella no podrá tener un hijo de Ender y cuando algo le pase van a culparme por estar en el mismo sitio que ella.

Dijo, la miré sin saber porque decía tal cosa.

—Esperamos que nada malo le pase a ella, pero, ¿por qué te culparían a ti?

Pregunté sin encontrar relación, ella negó con la cabeza.

—Olvidalo. Da igual, estoy acostumbrada a ser la mala. ¿Dónde está Cooper?

Preguntó, negué con la cabeza.

—No lo sé, creí que estaría aquí.

Respondí, ella asintió.

—Quizá esté en los alrededores de la aldea. Prometió traer flores para hacernos sentir mejor.

Comentó, asentí con la cabeza, era muy probable que así fuera.

—Gracias, iré a buscarlo.

Anuncié levantándome de la cama, ella asintió sin agregar nada más. Parecía más molesta de lo normal, probablemente era porque no podía moverse libremente.

Caminé recordando que desde la ventana de la enfermería podía ver un claro floreado. No me costó encontrarlo porque a medida que me acercaba podía escuchar los cacareos y aleteos de Pancho.

Pancho me vio y comenzó a cacarear hacia mí, era un cacareo como a modo de saludo.

—¿Qué haces Pancho?

Preguntó Cooper mirando hacia mí, parecía sorprendido y cuando quiso dar un paso hacia atrás tropezó con algo cayendo de espaldas, pero siempre sin dejar de mirarme.

—¿Estás bien?

Pregunté cuando estuve de frente a él, estiré mi mano para ayudarlo a levantarse.

—Sí, estoy bien.

Respondió sin aceptar mi ayuda, se levantó solo y bajó la mirada evitando cruzarla con la mía.

—Deberías estar con Cuppa, podría sentirse sola.

Dije, él no respondió nada, seguía mirando al suelo. Pancho jugaba cerca de un montoncito de flores que estaban en el suelo, seguro las que Cooper había cortado para Skellen, y que seguro también llevaría a Cuppa.

—¿Cooper? ¿Estás bien?

Pregunté un poco preocupado por verlo actuando tan raro a como suele ser él. Me miró sorprendido pero casi enseguida bajó de nuevo la mirada.

—¿Me conoces? ¿Nos conocemos?

Preguntó, me incliné a su altura tomándolo por los hombros para verlo de frente.

—Claro que nos conocemos, soy Enderson.

Dije, él sonrió nervioso.

—Claro. Debo irme, debo llevarme esas flores.

Respondió soltándose de mi agarre y tomando las flores para luego alejarse seguido por Pancho. Sabía que había sido una respuesta para salir de momento, él no parecía recordarme y lo peor de todo es que Cinthya, quien me había prometido ayudarlo, no estaba por ningún lado.

Pixeles SobrevivientesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora