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Había demasiadas fichas sobre la mesa para seguir fingiendo que esto era una partida corta

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Había demasiadas fichas sobre la mesa para seguir fingiendo que esto era una partida corta

Arabella

La mirada que me lanzó Rush al salir del C8 tenía orgullo, sí... pero no estaba segura de si eso significaba que había pasado la prueba. Con lo poco que conocía al espécimen, cualquier cosa podía salir de su boca.

Así que, sin decir mucho, hice que todos volvieran al interior del almacén. No quería celebraciones vacías ni vítores sin sentido. Necesitaba una respuesta. Punto.

Los hice detenerse justo en el centro del lugar, lo bastante lejos del gentío que aún revoloteaba a mi alrededor como moscas sobre azúcar.

—¿Entonces pasé la prueba? —le solté, sudada, con la respiración a medio domar, al espécimen sexy que tenía al frente.

—¿Por qué siquiera preguntas eso? —saltó Drake, frunciendo el ceño—. Si llega a decir que no, prometo personalmente patearle el trasero.

Me habría reído, pero mis ojos estaban fijos en Rush.

Y entonces... él sonrió y asintió.

—Sí. —Su voz era firme—. Eso y súmale que rompiste un par de récords en el camino.

Reí. Esta vez no por satisfacción. Por alivio.

—Es lo mejor que he escuchado esta noche —admití, sin filtros.

—Cariño —siguió Justine—, tú fuiste lo mejor que he visto en mi vida. La mejor de la clase.

—Nunca había estado tan orgullosa de eso —dije, reprimiendo un bostezo.

Rush no dijo nada. Solo me abrazó. Y fue suficiente.

—¿A casa? —murmuró junto a mi oído, con esa voz que podría doblar a cualquiera.

Negué con la cabeza.

—Tenemos planes que armar.

—Y tú, una cama donde dormir —me dio un beso corto—. A casa.

♦ ♦ ♦

—Ah. Qué estupendo es tener dinero en mi cuenta —alabó Kendall una vez estuvimos solas en la casa.

—Sigo sin creer que apostaras a mis espaldas —reí, zumbándome en el sofá.

Ella se encogió de hombros sin un ápice de arrepentimiento.

—Vi una oportunidad y la aproveché —respondió mientras pasaba la llave de la puerta principal, cerrándola con seguridad—. Además, a ti también te gustó —se dejó caer a mi lado y suspiró profundamente, como si hubiera estado esperando poder hablar en serio desde hacía horas—. Pero, volviendo a temas serios, ¿qué piensas hacer, Bells?

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