ALEC
Mi respiración es irregular y no se qué otra jodida cosa hacer que no sea pasearme de un lado al otro para intentar tranquilizarme. Desde que salimos del hospital no he sido capaz de subirme a la camioneta, soy consciente que debo calmar la ira intenta abrirse paso en mi sistema antes de hacerlo. Tampoco me pasa desapercibida la mirada de Mack sobre mí. Sé que tal vez esto sea confuso para ella, de por sí ya lo bastante confuso para mí.
Suelto un fuerte suspiro de frustración antes de pasarme las manos por el rostro, totalmente exasperado. Instintivamente, las pequeñas manos de Mack se posan sobre las mías y aparta mis manos para mirar sus intensos ojos. Aquellos ojos me reciben con un brillo que no soy capaz de distinguir. Las comisuras de sus labios se elevan en una pequeña sonrisa. No es una sonrisa genuina, sin embargo, hace el intento de mantenerme en calma y eso ya es mucho.
-¿Quieres hablar sobre lo que acaba de pasar?- pregunta, su voz es apenas un susurro casi inaudible.
Niego con la cabeza.
-Está bien- dice pasando su pulgar por mi mejilla.
- Lamento que hayas tenido que presenciar eso. Será mejor que regresemos a casa. Vendré a visitar a Kendall mañana por la mañana, y si tengo suerte no me encontraré a Audrey por los pasillos.
Una mueca se forma en sus labios al oír mis palabras.
-Es tu madre- responde con desaprobación mientras se sube al asiento copiloto y yo hago lo propio. Rodeo la camioneta y me adentro en el pequeño espacio. No le respondo, porque sé que pese a todo lo que ha pasado, esa señora sigue siendo mi madre.
Meto la llave en el contacto y la chatarra que tengo de camioneta- que por cierto aprecio mucho- cobra vida.
El trayecto de regreso a casa se torna silencioso y sólo para comprobar que mi silencio no le ha afectado a la castaña, tomo su mano y le doy un suave apretón. El semáforo en rojo me obliga a detener el auto unos pocos segundos, por lo que giro el rostro para observar a la chica que se encuentra a mi lado. Tiene la cabeza recostada sobre el cristal de la ventanilla, y los párpados ligeramente cerrados. Es tan hermosa y ni siquiera tiene que esforzarse para serlo. Si tan sólo un día llegará a verse con mis ojos, probablemente entendería cuán hermosa y valiosa es en realidad.
Su voz pastosa me saca de mis pensamientos.
-No quiero volver a casa aún- dice arrastrando las palabras fuera de su boca aún con los ojos cerrados.
-No pensaba llevarte a tu casa todavía- aclaro.
El semáforo se pone en verde y vuelvo a reanudar la marcha.
[…]
-Aún no me puedo creer que Kendall nunca me haya dicho que ella se encontraba aquí- suspiro agotado y me dejo caer en el sofá.
Mack llega a mi lado y apoya su cabeza en mi hombro e instantáneamente la rodeo con los brazos.
-Ella habrá tenido sus motivos para no hacerlo- señala.
Sé que tiene razón. Kendall podrá ser tan sólo una niña, pero definitivamente me conoce mejor que nadie. Ella seguro pensó que me molestaría con ella por no decirme nada sobre esto, pero para mí sorpresa, con el único que me encuentro enojado es con Mark por haberla obligado a marcharse sin dejar rastros, y conmigo mismo, por no haberme planteado la posibilidad de que mi madre regresaría algún día por nosotros.
- Realmente no esperaba verla aquí- respondo tras varios minutos de silencio.
-Sólo recuerda que ni ella, y mucho menos tú son responsables de lo que le sucedió a Evangeline- añade.
-Puede que nosotros no, pero en definitiva hay alguien que tiene la culpa- comienzo a decir sintiendo como la sangre se me calienta- El maldito de Jonathan fue quien lo hizo, y aquél infeliz está aún suelto en las calles sin pagar por el asesinato de Eva, mientras que mi hermana está sepultada tres metros bajo tierra- las palabras salen de mí boca con tanto odio sin poder evitarlo.
- No puedes probar eso, Alec.
- Yo no, pero el diario de Evangeline tal vez sí lo haga- digo- El otro día en el parque Gemma me lo dio. Ellas solían ser grandes amigas. Supongo que un día en casa de Gemma, Eva olvidó su diario de notas.
-¿Lo has leído?- la curiosidad es palpable en su voz.
-No...yo no puedo hacerlo. Siento que…- mis ojos se cristalizan y las palabras se atoran en mi garganta. Mierda, este tema siempre me afectará tanto como si fuera la primera vez- Simplemente no puedo hacerlo sin que los recuerdos me invadan hasta tal punto de torturarme por lo que pasó.
Su mano se posa en mi rostro y con su pulgar acaricia mi mejilla suavemente. Traza pequeños patrones sobre mí piel que me obliga a cerrar los ojos para disfrutar de su caricia.
-Sé que intentas mostrarte fuerte, pero te aseguro que hasta las personas más fuertes tienen derecho a quebrarse un poco. Eres valiente, mucho más de lo que tú crees. Sólo espero que para cuando decidas enfrentar los demonios de tu pasado, yo pueda estar ahí para apoyarte. A veces eso es lo único que necesitamos, una persona con la que podamos apoyarnos en un momento difícil.
Un nudo de instala en el fondo de mi estómago al escuchar sus palabras. Algo ha cambiado en su tono de voz y no estoy seguro por qué. Abro los ojos y me topo con una mezcla de nostalgia y sinceridad en ellos.
De repente, mi mente me proyecta a uno de mis tantos recuerdos. Era una noche en la que no podía dormir y los sollozos de Evangeline al otro lado de la habitación llamaron mi atención. Recuerdo haberme levantado en completo silencio para saber si se encontraba bien, pero lo siguiente que escuché logró dejarme de piedra frente a la puerta.
"¡Me lastimas!" "¡No sigas, por favor!" "¡Dijiste que sería la última vez!"
Aferré mis manos al pomo y al abrir encontré a Evangeline dormida retorciéndose entre las sábanas con las mejillas húmedas. Estaba teniendo una pesadilla. Al día siguiente intenté preguntar qué le había sucedido, pero ella simplemente me ignoró.
Ella solía ser un rayo de luz, que pronto se convirtió en completa oscuridad.
-No lo hizo sólo una vez- mi voz es tan sólo un susurro.
-¿A qué te refieres con eso?- pregunta Mackenzie completamente confundida.
Me levanto del sofá tan rápido como puedo para ir hasta mi habitación con Mack pisandome los talones. Enciendo el interruptor y rebusco entre mis cosas. Tiro algunos libros al suelo, de aquí a allá. Un suspiro de frustración me abandona al no ver rastros del cuaderno. Comienzo a buscar debajo de la cama, pero la poca iluminación no me permite observar con claridad. ¿Dónde lo guardé? Levanto el colchón y la respiración vuelve a mi cuerpo cuando veo aquel pedazo de cuaderno deteriorando.
Lo tomo entre mis manos mientras siento como los latidos de mi corazón aumentan. Abro el cuaderno y comienzo pasar las páginas intentando buscar algo que llame mi atención y responda a lo que creo que sucedió...
-¿Qué es lo que buscas?- pregunta la castaña.
-No la violó sólo una vez- aseguro.
Desesperado por no encontrar más que letras de canciones y dibujos, decido pasar a la siguiente hoja. Justo cuando estoy apunto de hacerlo, algo consigue llamar mi atención. Mi ceño se frunce al no saber si se trata de una canción o de algo más.
" La primera vez que lo hizo él dijo que me lo merecía.
Me llamó perra, hija de puta y muchas cosas más. Intenté zafarme de su agarre, pero fue en vano y lloré como nunca cuando me desvistió tan bruscamente y me tiró en el suelo. Grité en busca de ayuda, alguien que pudiera quitármelo de encima, pero no había nadie en casa, sólo la pequeña Kendall al otro lado de la habitación, durmiendo. Cuando lo hice, me abofeteó y me dijo que si no hacía lo que me pedía, él iría por la pequeña y le haría lo que estaba a punto de hacerme a mí. Intenté reemplazar su tacto por los dedos suaves de Jonathan, pero nada ayudaba. Dijo que lo tenía merecido por haber ayudado a mi madre a escapar, y entonces, lo sentí dentro de mí. Mis lágrimas no cesaban, me sentía tan asqueada por él, que lo único que pude hacer fue cerrar los ojos con fuerza. Cuando todo terminó, él se vistió nuevamente y se marchó. Yo me quedé allí, tendida en el suelo, sin fuerzas. Cuando me levanté, vi el tinte rojizos en mis muslos. levanté mi ropa del suelo y me dirigí al baño. Tallé bruscamente mi cuerpo en busca de borrar los recuerdo.
Tallé hasta que ardió, sin embargo, nada pudo borrar de mí cabeza lo que pasó.
Borrar que mi papá me violó "
Siento mi cuerpo arder por toda la rabia que me consume. La voz de Mack se escucha tan lejana en estos mementos, y al ver que no respondo me quita el cuaderno de las manos para saber qué es lo que me ha dejado tan desconcertado. Cómo si no fuera suficiente, mi mente intenta recrear la horrible situación que vivió Eva y me sienta mucho peor.
-Voy a matar a ese hijo de puta.----
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SCARS ✔
Novela JuvenilMackenzie Jones ha sido víctima del Bullying por cuatro años consecutivos. Cursando ya su último año escolar, el chico roto de ojos verdes parece despertar su curiosidad y todo lo que le rodea. Negativo. Eso eran ambos. ¿Y qué si las leyes de la m...