Cuarentaytres

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El fuerte y agudo grito de Erick lo despertó de un gran salto, haciendo que acto seguido cayera de la cama.

Christopher sobó la parte golpeada de su cabeza y con preocupación se paró y observó al lado del menor, quien se tapaba hasta la nariz con las sábanas como si fuera un pequeño pollito temoroso.

—¿¡Qué pasa!?

Erick lloriqueó e hizo un puchero con sus labios, aún sin poder creer lo que había hecho el mayor hace unos segundos.

—¡Eres un pervertido!— se tapó hasta la nuca, haciéndose bolita en la cama.

Christopher frunció el ceño sin entender lo que pasaba.

—¿De qué mierda hablas pollo infernal? Estaba soñando con deliciosos y esponjosos bombones rosados y me despertaste.

Erick chilló y salió de la cama de un salto. Con la almohada, la lanzó haciendo que se estampara en la cara de Christopher y salió de la habitación para encerrarse en la suya.

Christopher confundido, se rascó la nuca y volvió a acostarse.

—Debe estar en sus días...

[...]

Por otro lado del departamento, Erick rodaba en su cama con un revoltijo en su estómago y cabeza.

Agradecía eternamente a la vida que no haya habido ninguna luz que expusiera su rostro sonrojado.

Pollito (Chriserick)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora