Cincuentaysiete

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La puerta se abrió y el sonido de la música se intensificó más. Luces de colores y olor a alcohol se estampó en Erick por completo. Los rostros de miles de chicos y chicas ya en estado de ebriedad estaban por todos lados, algunos bailando y otros agasajándose las bocas en alguna esquina o en el sillón.

Erick tragó saliva. Esto no se acercaba para nada a lo que hacía normalmente.

Recuerda como le había dicho a su novio si podían quedarse juntos acostados mientras veían películas y bebían chocolate caliente. También recuerda como como este le ignoró por completo.

Pero Erick entendía..

No podía obligar a nadie a hacer algo que no quería, y lo entendía.

—¡Tomás!

Ambos voltearon y vieron a todos los amigos de su novio, los cuales desconocía.

—Chicos, Erick por fin me acompañó.

El pelinegro dio una sonrisa mientras saludaba a todos.

Obviamente ignoro como la bola de chicos tenían su mirada clavada en él y su cuerpo.

Después de que su novio hablara con sus amigos y Erick simplemente escuchara o viera lo que pasaba a su alrededor, Tomás le invitó unas bebidas que él mismo había preparado.

—Brindemos.

—¿Por qué?— preguntó el pelinegro con una sonrisa.

—Por nuestro amor— los chicos a su lado hicieron bulla y rieron— Que es infinitamente irrompible.

Ambos chocaron sus vasos de plástico color rojo y bebieron hasta el fondo.

Pollito (Chriserick)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora