Setentayseis

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La puerta del baño se abrió y de esta salió Erick secándose sus cortos cabellos con una toalla. Los restos de comida por fin habían quedado en el olvido y estaba limpio.

Dejó la toalla en una silla, dirigiendo su mirada a la puerta entreabierta del mayor.

Erick sonrió al ver al chico ojimiel de costado, donde podía apreciar su espalda.

Con pasos saltarines se acercó hasta quedar frente a la cama y con un brinco cayó al lado de Christopher.

Se incorporó y abrazó al mayor desde la espalda, haciéndole caricias en su cabello y manos.

—Chris...

—Qué.

Erick hizo un mohín— Yah. ¿Por qué te molestas?

—No soy un príncipe.

El ojiverde sonrió y levantó su rostro. El mayor miró de reojo a Erick.

Minutos después estaba hecho un tomate.

Erick había dado una caricia en la mejilla del ojimiel para después besarla lentamente, causando que a  Christopher se le pusiera la piel de gallina.

Erick se apoyó en su antebrazo, teniendo la vista más bonita. El chico acaricio los cabellos del mayor, quien seguía viéndole desde el rabillo del ojo.

Rió internamente al ver las mejillas rojas de su amargado compañero.

—Ah Príncipe Christopher— otro escalofrío recorrió el cuerpo de Christopher, sintiéndose sumamente complacido al escuchar el apodo del chico— Usted es el chico más guapo y rudo de todo el mundo con un lindo cabello de príncipe— ambos rieron— ¿Feliz?

—Por Dios pollito. ¿Cuándo te volviste tan cursi?— se volteó tomando a Erick. El mayor lo había atrapado en un abrazo cucharita, donde las manos del ojiverde y del castaño estaban en el regazo del menor ambos dándose caricias en ellas— Si tú dices que me veo guapo entonces te creeré. Porque rudo se que ya lo soy.

Erick rió sonriendo al final. Una felicidad inmensa le abarcó el corazón por el simple hecho de vivir ese tipo de momentos con su Chris.

Pollito (Chriserick)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora