El cuerpo de Erick cayó en la cama de aquella desconocida habitación. El sonido de la música retumbaba a todo volumen en la casa tanto que, objetos y muebles se movían debido a la magnitud. Su novio sudaba y temblaba.
Tomás estaba encima de él, besándole con torpeza (a causa del alcohol) y brusquedad sus carnosos labios.
—T-Tomás... p-por... por favor, no quiero...
—Sshhh...
Los besos bajaron hasta la parte de su cuello, en donde iba dejando marcas rojas que muy pronto se volverían de tonalidad morada.
Erick se tensó al ver como su pareja quitaba de un tirón la camiseta que llevaba.
—¡Para por favor!
—¡Cállate!
El estruendoso ruido de una fuerte bofetada resonó en toda la habitación. Tomás había golpeado a mano abierta la mejilla derecha de Erick, quien sollozaba y pedía ayuda en susurros.
Las manos de Tomás bajaron hasta el ziper de los pantalones de Erick, bajándolo y tratando de bajar al mismo tiempo la prenda.
Erick gritó.
Con las pocas fuerzas que tenía logró empujar al chico, haciendo que cayera en el suelo sin mucha energía debido al alcohol en su sistema.
El ojiverde con dificultad subió sus pantalones y los abrochó. Al intentó de hacer lo mismo con su camiseta, sus cabellos fueron jalados por su pareja. Tomás había logrado levantarse y con las fuerzas que había logrado juntar jaló los cabellos negros del chico, logrando que sollozara y llorara con más intensidad.
—S-suéltame p-por... favor...
—Tú... n-no te irás a nin...gún lado hasta q-que...
Las palabras fueron cortadas y Erick vio como Tomás se desplomaba por el piso inconsciente.
Subió su mirada, encontrándose con Alfredo, este sostenía un bate de béisbol y su respiración estaba agitada debido al golpe que había dado.
—E-Erick... ¿por qué sigues aquí?
—Y-yo...
—Él jamás te amo.
Y Erick no lo entendía.
[...]
De alguna manera esas palabras le habían dolido como una daga en el pecho.
No podía ser, Tomás estaba enamorado de él como él de Tomás.
—N-no sabes lo que dices...
El chico que lo salvó rió amargamente— El amor es ciego...
—P-pero... lo nuestro...
Alfredo caminó frente a Erick, y se puso de cuclillas quedando a su altura, examinando los golpes y heridas que tenía su rostro.
—Erick, tú fuiste una apuesta.
Y Erick no lo entendió.
—Él jamás te amo.
[...]
Erick estaba en su habitación, eran las 3 de la mañana cuando aquel chico le salvó y le hizo el favor de llevarlo a su casa.
Aún con los ojos cristalinos, el pelinegro veía el video reproducirse una y otra vez, el cual estaba mal grabado por las mano temblorosas se quien sea que haya tomado aquellas tomas.
Veía su rostro, aunque no se apreciara demasiado, veía como tenía una boba sonrisa.
"—Bueno, vengo planeando mucho esto y...
—¿y...?
—¿Te gustaría salir un día de estos? "
Erick con ingenuidad escuchaba como su risa había salido de sus labios y había aceptado con emoción salir con aquel a quien alguna vez llamó el amor de su vida.
Salió de la conversación en donde le fue enviado ese video, y en donde Alfredo explicaba con lujo de detalles como había sido una completa apuesta su relación.
Se incorporó en su cama, sentándose mientras abrazaba sus rodillas y su mentón estaba apoyado en estas. La mirada y los pensamientos que tenía estaba en blanco, sin poder tener tan siquiera una conclusión razonable a toda esta situación.
Erick quería, pero no podía entenderlo.
[...]
Erick mentiría si dijiera que no recordaba el último mensaje que le había dejado aquel chico que le había roto de mil maneras.
Aún lo guardaba, un recuerdo de ver lo despreciable e insuficiente que era.
"—No puedo creer que ni siquiera haya podido llevarte a la cama. Eres un patético virgen. Nos vemos! "
ESTÁS LEYENDO
Pollito (Chriserick)
Roman pour AdolescentsADAPTACIÓN La historia original es de: @dionysus95 Capítulos CORTOS #Chriserick n° 12 (26/03/20) #Chriserick n° 10 (15/06/20) #Chriserick n° 8 (08/07/20)
