Setentayocho

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Christopher se encuentraba en aquel bar que desde varias semanas no regulaba visitar.

Sin duda las tardes y noches de películas junto a Erick le habían parecido la droga más adictiva y maravillosa de la vida.

—Creo que estoy enamorado.

Pero comenzaba a sentirse extraño.

Zabdiel bebió de su malteada de fresa- pues no consumía alcohol, irónico pues se encontraban en un bar- y rió al escuchar las palabras de su castaño amigo.

—Bueno, creí que ya estabas enterado.

—Es que... ¡agh!— el chico gruñó y le dio una calada a su cigarro, exhalando después el humo con su ceño fruncido.

—No le veo el problema— respondió Richard mientras bebía un trago de su cerveza— ¿Qué te tiene tan frustrado?

—Esta mal.

—¿A qué te refieres?

—En todo, Zabdiel— Christopher comenzó a dar vueltas en círculos aún con su cigarro en mano— Él merece algo mejor. No a alguien que se ha echado a toda la preparatoria.

El pelirrojo resopló— Pero si él también...

—Además, no soy suficiente. Erick merece el doble... no, el triple... ¡Más que el triple de lo que soy! soy solo una escoria... no puedo hacerlo feliz. Necesito olvidar estos sentimientos.

—Eres un pendejo— dijo Joel, el cual se hallaba jugando billar justo al lado de la mesa en la que se encuentraban los tres amigos.

—¿¡Con qué derecho lo dices bastardo!? Apuesto a que Yoandri aún espera una cita tuya.

El ruloso rodó los ojos, tomó una calada y retiró el humo desde sus fosas nasales— No estamos hablando de mí.

—Apresúrate Joey, sino tendré que tomar ventaja de esto.

Joel giró su cuerpo y con una mirada seria contestó— ¿Qué tratas de decir?

—Oh, nada.

El azabache gruñó y salió tomando su mochila— Nos vemos luego.

—Me voy también chicos, Camilo me esta esperando.

El pelirrojo y el castaño veían a sus amigos salir de aquel bar y suspiraron.

—¿Enserio le vas a quitar a Yoandri?

Richard hizo una pequeña sonrisa, la cual no detonaba ningún sentimiento famándola más en una mueca— No podría. Nunca me interpondría en la felicidad de alguien más.

—Lo siento— se disculpó el castaño, arrepintiéndose después ya que no había razón para disculparse— Siempre terminas solo en cuanto a pareja.

Ambos amigos rieron, teniendo un agradable ambiente amistoso que les agradaba sentir siempre.

—Bueno, como yo digo, mejor valer mierda que no valer nada.

Christopher sacó una carcajada, negando con la cabeza— Ya Rich, salgamos que quiero ver a mi pollito.

Los amigos salieron del lugar y emprendieron camino a la preparatoria.

Y Christopher estaba 101% seguro de que debía olvidar los sentimientos que se le habían incrementado por el menor.

Pollito (Chriserick)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora