Lucas abrió los ojos un poco más de lo acostumbrado, guardaba dentro de su expresión asombro, pero no expectativa. Puede que su mano izquierda jugueteara por un corto momento con la tela al costado del bolsillo de su pantalón, de haber sido así, el movimiento habría sido imperceptible para cualquier persona que le estuviese mirando.
—¿En serio me estás preguntando? Si puedo sacarlo de esa casa, cualquier cosa —respondió sin dejar que su tono de voz sonase ni motivado, ni alegre.
Lo plano de la respuesta perturbó a Juan, Lucas lo notó.
—Fernanda tiene una idea que aún no termino de entender —las mejillas un poco sonrojadas—. Ella te lo puede explicar mejor...
<<No me atrevo a contarle nada... ¡Qué vergüenza me da lo que haremos! Mi madre estará revolcándose de enojo en el cielo>>.
—¿Se van a escapar? —ni un atisbo de mesura.
El rostro del muchacho se encendió con furia, como si fuese aún un niño. Abrió la boca para explicarse, pero de ella no salió ninguna palabra coherente.
—No respondas, ya no es necesario —sonrió, y le dio una palmada en el hombro—. Felicidades.
Puede que un pequeño rastro de envidia se arrastrara por un segundo bajo su pecho.
—Gracias... Fernanda te explicará todo mejor, ¿te molesta si ella pasa por tu casa?
—Tengo la impresión de que sabes todo a la perfección, y no me lo quieres decir, pero eso no va a ser lo que le digas a ella —le amenazó bromeando solo con los ojos—. Pero no tengo problema con que ella vaya, hace mucho que no la veo...
Toribio no estaba de buen humor, si bien la producción había aumentado, tenía desde hace días un mal presentimiento, o mejor dicho una certeza. Sentía que, si bien hasta ese momento su vida estaba asegurada, pronto algo le quitaría todo por lo que había trabajado, y estaba convencido de que la renuncia de Juan, a quien tanto hubo —según él— protegido, guardaba relación con ese hecho. Si supiera o no del terremoto que ocurriría el veintiocho, o de la crisis que un año después del sismo, afectaría al mundo entero, estando en Chile nada podría haber hecho por salvarse del profundo agujero fúnebre en el que el país, desde ya estaba cayendo. Una orquestada agonía que siempre azota a la población con forma de destino, desastres naturales, economía, sociedad, religión y tiempo.
Benedicto golpeó suavemente la puerta entreabierta con el dorso de la mano. Notó al hacerlo, una pequeña variación en ella provocada por la edad.
—Buenos días —dijo algo preocupado, quizás no demasiado. Se había quedado un rato afuera mientras escuchaba al hombre quejarse con su contador sobre el pago de impuestos.
Toribio no despegó la cabeza de un grupo de papeles escritos a máquina, que contenían una serie de especificaciones técnicas recientemente traducidas del inglés. El traductor no había tenido tiempo de aplicar el papel secante en la última hoja, y la mayor parte del texto estaba movido.
—¿Puedo pasar? —ya estaba dentro.
—¿No se supone que no te veía hasta fin de mes? —habló finalmente, con tono casi despectivo.
<<¿"N"?... ¿"Not..."?>>, descifraba en su mente.
—Sí —Benedicto se sorprendió de sí mismo. Era verdad, no debía verlo hasta fin de mes, y ni siquiera era una obligación, el nuevo chico de los mandados podría haber ido.
—¿Entonces...? —esperó a que su interlocutor se explicara.
<<¿"Notor"?>>.
—Quería verlo para consultarle algo con respecto a lo que discutimos la última vez —mintió—. Con lo de mi hijo he tenido dificultades para concentrarme como es debido... ¿Recuerda usted qué fue lo que me dijo con respecto al arreglo realizado con los dueños de la salitrera?
ESTÁS LEYENDO
Nosotros [COMPLETA]
RomanceLucas es un joven con muy mala suerte; Agustín, un hombre demasiado afortunado. Ambos solo tienen en común estar estudiando la misma carrera en la misma universidad, o al menos, eso es lo que desean creer... Chile en los años veinte fue un constante...
![Nosotros [COMPLETA]](https://img.wattpad.com/cover/239511730-64-k981702.jpg)