Daniel había estado aprovechando al máximo el dinero que tenía, pero ahora se estaba quedando sin fondos. Sabía que tenía que encontrar una solución pronto, o estaría en serios problemas. Necesitaba dinero para poder sobrevivir y mantenerse en la casa de sus amigos, Zara e Iván.
Un día, mientras estaban en la escuela, Daniel decidió hablar con Zara e Iván acerca de su situación. Se sentaron juntos en la cafetería, donde pudieran hablar sin ser interrumpidos.
Daniel: Chicos, necesito su ayuda. Estoy quedándome sin dinero y no sé qué hacer.
Zara: ¿Qué ha pasado con el dinero que tenías?
Daniel: Lo he estado utilizando para cubrir mis gastos, pero se está agotando. También el dinero que me prestaban.
Iván: Eso es preocupante. ¿Qué vamos a hacer?
Daniel: Necesito encontrar un trabajo temporal para poder financiarme. No quiero depender de ustedes constantemente.
Zara: Estoy de acuerdo con Daniel. No podemos seguir utilizando nuestro dinero para cubrir sus gastos.
Iván: Entiendo. Pero, ¿qué tipo de trabajo podrías hacer?
Daniel: Estaba pensando en buscar en los alrededores. Tal vez pueda encontrar algo en una tienda o un restaurante.
Zara: Podrías probar también preguntando en la biblioteca local. Tal vez necesiten a alguien para ordenar los libros o ayudar con los eventos.
Daniel: Eso suena bien. Voy a empezar a buscar oportunidades de trabajo lo más pronto posible. No puedo permitirme quedarme sin dinero.
Mientras Daniel se esforzaba por encontrar un empleo temporal. Días después, después de mucho esfuerzo, Daniel finalmente encontró un trabajo en una pequeña cafetería, Daniel era el mesero.
Un día, después de un agotador turno de trabajo en la cafetería, Daniel regresó a casa de sus amigos Zara e Iván. Estaba exhausto pero emocionado por haber encontrado una fuente de ingresos temporales.
Daniel: Chicos, ¡he conseguido un trabajo en una cafetería! Ahora podré pagar mis gastos y no depender tanto de ustedes.
Zara: ¡Eso es genial, Daniel! Estamos orgullosos de ti por buscar una solución. Ahora podrás mantenerte por ti mismo.
Iván: Me alegra escuchar eso, Daniel. Sin embargo, recuerda que siempre estaremos aquí para apoyarte si necesitas algo.
Daniel: Lo sé y lo aprecio mucho. Gracias por abrirme las puertas de su casa y ayudarme en este momento difícil.
Zara: No tienes que agradecernos. Somos amigos y estamos aquí para ayudarnos mutuamente.
A medida que pasaban los días, Daniel se esforzaba en equilibrar su trabajo con los estudios y el entrenamiento de sus poderes. A veces se sentía abrumado, pero su determinación no vacilaba.
Un día, mientras estaba en la cafetería, Jacqueline se acercó a la mesa donde Daniel estaba tomando un breve descanso.
Jacqueline: Hola Daniel, ¿Qué haces trabajando aquí?
Daniel: ¡Hola Jacqueline! Estoy trabajando aquí para poder financiarme. Necesito dinero extra para cubrir mis gastos.
Jacqueline: Oh, entiendo. ¿No te resulta difícil equilibrar el trabajo con los estudios y tus poderes?
Daniel: Sí, a veces es complicado, pero estoy haciendo todo lo posible para administrar mi tiempo de manera eficiente. No quiero descuidar mis responsabilidades.
Jacqueline: Eres muy dedicado, Daniel. Me parece admirable que estés dispuesto a trabajar duro para salir adelante.
Daniel: Gracias, Jacqueline. Me esfuerzo porque sé que esta situación no es permanente y estoy determinado a no depender de otros por mucho tiempo.
Jacqueline: Eres increíblemente maduro para tu edad, Daniel. No todos podrían manejar una situación así.
Daniel: Bueno, creo que todos enfrentamos desafíos en la vida y es importante aprender a enfrentarlos. Además, sé que siempre puedo contar con el apoyo de mis amigos.
Jacqueline: Tienes razón. Estoy segura de que Zara, Iván y el resto de tus amigos están muy orgullosos de ti.
Daniel: Sí, han sido una gran ayuda y estoy muy agradecido por su amistad y apoyo incondicional.
Jacqueline: Bueno, te deseo lo mejor en tu nuevo trabajo, Daniel. Sé que tendrás éxito en todo lo que te propongas.
Daniel: Gracias, Jacqueline. Tu apoyo significa mucho para mí. Y si alguna vez necesitas algo, no dudes en decírmelo.
A medida que el tiempo pasaba, Daniel se acostumbró cada vez más a su trabajo en la cafetería. Lograba equilibrar sus responsabilidades y aún encontraba tiempo para dedicarse a sus estudios y entrenar sus poderes.
Poco a poco, Daniel comenzó a ahorrar dinero para poder tener un poco de estabilidad económica. Aunque su situación seguía siendo temporal, se sentía feliz de haber encontrado una solución.
Capitulo 36
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~Daisy~
OverigEra una chica común y corriente, hasta que unos recuerdos vienen hacia ella, y descrube quien es ella en realidad. Es mi primera historia que hago espero que les guste, lo siento por la mala ortografía o la narración. Ésto es la ante secuela de Las...
