Capitulo 104

3 1 0
                                        

Al día siguiente, Daisy se despertó con determinación. Decidió explorar en el pueblo donde está él mercado. Antes de salir de su habitación, se encontró con Noah, quien la miraba con preocupación.

Noah, preocupado: ¿Estás bien, Daisy? Anoche parecías muy afectada por lo que sucedió.

Daisy, con determinación: Necesito entender lo que pasó. Voy a salir un rato... Oye ya ha pasado muchos días y no hay respuesta de la reina que nos ayude a regresar a casa. Oh ya te ha dicho algo que no sepa?

Noah, frunciendo el ceño: No, Daisy, no he recibido noticias de la reina. Pero ten cuidado al explorar, ¿vale?

Daisy, asintiendo: Lo tendré en cuenta, Noah. Necesito ya irnos de aquí porque ya hemos estado mucho tiempo aquí y puede que haya consecuencias.

Noah, asintiendo: Yo creo que lo único que podemos hacer por ahora es confiar en que la reina nos ayude. Pero ten cuidado, Daisy.

Daisy, sonriendo: Ten un buen día, Noah. Te veré más tarde.

Daisy se preparó para salir y comenzar su investigación. Al salir, el sol le daba en la cara. Se tomó un momento para disfrutar del aire fresco y luego comenzó a explorar el mercado del pueblo.

Daisy se adentró en el mercado, notando que todos parecían cerrar en un silencio sepulcral. Sus ojos atraían miradas furtivas de parte de los habitantes.

Varios aldeanos se encontraban comprando provisiones para su hogar, hablando en voz baja. Daisy se acercó a un puesto de fruta, intentando averiguar qué estaba sucediendo.

Vendedor, serio: Lo siento, no tenemos más fruta.

Daisy, sorprendida: Pero la que está en el mostrador se ve perfecta.

Vendedor, aterrado: No puedo aceptar tu dinero. Discúlpame, por favor.

Daisy, asustada: ¿Pero por qué?

Vendedor, asustado: Está prohibido tratar con extranjeros.

Daisy, frustrada: ¡Pero yo solo quiero una manzana!

Vendedor, negando: No puedo. Es mi decisión final.

Daisy, furiosa: ¡Bueno, ya me voy a otro puesto!

Daisy fue a otra parte del mercado y comenzó a buscar otro puesto que le vendiera una manzana.

Vendedor, frívolo: Disculpe, ¿puede volver más tarde? Tengo demasiados clientes y no tengo tiempo.

Daisy, furiosa: ¡Bueno, está bien!

Daisy decidió que era mejor irse y regresar después. Comenzó a caminar hacia la salida del mercado, pero un par de guardias la interceptaron.

Guardia, serio: ¿Dónde piensa ir?

Daisy, sorprendida: ¿Disculpe?

Guardia, amenazante: Dijimos que no podían abandonar la zona.

Daisy, enojada: ¡Pero no he hecho nada! ¡Solo quería comprar algo de comer!

Guardia, serio: Si quiere comprar algo, debe pagar por ello.

Daisy, sorprendida: ¿Pagar? Pero yo solo quería una manzana. ¡No es como si fuese a robar una granja completa!

Guardia, serio: Es nuestra regla. No se permiten los tratos con extranjeros.

Daisy, indignada: ¡Pero yo soy un habitante aquí, no de otro lugar!

Guardia, severo: Es su decisión final.

Daisy se vio forzada a abandonar el mercado sin conseguir ningún fruto. Estaba furiosa y frustrada por la forma en que la trataban.

Daisy, murmurando: ¿Cómo pueden ser tan groseros? Solo quería una manzana.

~Daisy~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora