Rivalidad en la Escuela

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El último año de preparatoria había llegado y, con él, una dosis adicional de rivalidad en la escuela. Daisy y su grupo de amigos se encontraron inmersos en competencias académicas y artísticas, luchando por destacar y dejar su marca en la historia de la escuela.

Zara, emocionada: Daisy, el concurso de arte es en dos semanas. ¿Ya tienes algo en mente?

Zara,  caminaba por los pasillos de la escuela.

Daisy, con determinación: ¡Claro que sí! Estoy trabajando en una pintura abstracta que representa la diversidad y la inclusión. Quiero transmitir un mensaje de aceptación y amor a través de mis colores y trazos.

Mientras tanto, Oliver y Lisa estaban ocupados preparándose para el concurso de música. Desde que comenzaron a salir, habían fusionado su amor por la música y formaron un dúo memorable.

Lisa, con entusiasmo: Creo que nuestra interpretación de "Bohemian Rhapsody" es lo que necesitamos para dejar a todos boquiabiertos en el concurso.

Oliver asintió con una sonrisa en su rostro: ¡Por supuesto! Después de todo, somos el dúo dinámico de la música.

Respondió Oliver, mientras entrelazaba sus dedos con los de Lisa.
Mientras todos estaban ocupados enfocados en sus propias competencias, Daisy notó una tensión creciente entre su grupo y otro grupo de estudiantes destacados.

Daisy, preocupada: ¿Han notado cómo esos chicos nos miran con desprecio en los pasillos? Parece que están dispuestos a hacer lo que sea para superarnos ñ.

Jacqueline, con confianza: No hay que preocuparse por ellos, Daisy. Son solo un grupo de envidiosos. Nosotros solo debemos seguir enfocados en nuestras habilidades y dejar que los resultados hablen por sí mismos.

A medida que pasaban los días, la rivalidad en la escuela se intensificaba. Los intercambios de miradas frías y comentarios sarcásticos se volvieron cada vez más frecuentes entre los dos grupos.

El día del concurso de arte finalmente llegó y Daisy estaba nerviosa pero lista para mostrar su obra. De cerca, escuchó risas siseantes provenientes del otro grupo mientras se dirigía hacia su exposición.

Daisy ignoró las risitas y continuó su camino hacia su exposición. Mientras colocaba su pintura en su lugar designado, pudo ver de reojo al otro grupo, cuyas obras también se encontraban en exhibición.

El concurso de arte era una oportunidad para que los estudiantes mostraran sus talentos y creatividad en diferentes disciplinas artísticas. Daisy sabía que la rivalidad entre los dos grupos solo agregaba más presión y expectativas a la competencia, pero estaba decidida a no dejar que eso la afectara.

Cuando finalmente llegó la hora de la deliberación del jurado, Daisy esperaba ansiosamente los resultados. Pero mientras esperaba, no pudo evitar notar que algunos de los miembros del otro grupo miraban su pintura con gestos de incredulidad y desprecio.

Finalmente, el jurado anunció los ganadores del concurso. Daisy estaba expectante, esperando escuchar su nombre en la categoría de arte. Sin embargo, cuando mencionaron al ganador, no era ella.

El desánimo y la frustración se apoderaron de Daisy mientras veía cómo el grupo rival celebraba su victoria. Sabía que su obra tenía mérito y que había trabajado duro en ella, pero parecía que eso no era suficiente.

Jacqueline, intentando consolarla: No entiendo cómo pudieron elegir eso como ganador. Su obra no es ni la mitad de inspiradora y significativa que la tuya, Daisy.

Daisy simplemente asintió, pero no podía sacudirse la sensación de injusticia y decepción. Aunque estaba orgullosa de su trabajo, no poder ser reconocida por su talento la frustraba.

Mientras lidiaba con sus emociones, Daisy recordó sus habilidades especiales y decidió que era hora de ponerlas en práctica. Sabía que podía manipular el tiempo y cambiar su apariencia a voluntad, así que ideó un plan para demostrar su valía y darle una lección al grupo rival.

La mañana siguiente, Daisy llegó a la escuela decidida a hacer algo que sorprendería a todos. Después de las clases, esperó a que todos los estudiantes estuvieran ocupados en sus actividades y se dirigió al lugar donde se encontraban las obras de arte ganadoras.

Utilizando su habilidad de teletransportación, Daisy reemplazó la obra ganadora del grupo rival con la suya. Confiaba en que con su talento y las habilidades especiales que poseía, sería capaz de engañar a todos.

Al día siguiente, cuando todos descubrieron el cambio, hubo un alboroto en la escuela. La euforia y el asombro se hicieron presentes mientras el grupo rival protestaba por el error, acusando a los organizadores de fraude.

Daisy observaba desde lejos, satisfecha con el caos que había creado. Sabía que era arriesgado y que podía enfrentar consecuencias si la descubrían, pero estaba decidida a demostrar que su talento merecía ser reconocido.

A medida que se desarrollaba el caos, el director finalmente decidió repetir el proceso de deliberación. Daisy estaba nerviosa pero emocionada mientras presentaban nuevamente las obras ante el jurado.

Esta vez, Daisy se aseguró de que su obra fuera tangible y real, sin ninguna intervención especial. Estaba dispuesta a probar que su talento podía destacar por sí solo, incluso sin el uso de sus poderes.

Finalmente, llegó el momento de los ganadores y el jurado anunció que la nueva ganadora de la categoría de arte era Daisy. Todo el grupo de amigos se emocionó y la felicitó por su victoria, y Daisy pudo ver la cara de sorpresa y frustración del grupo rival.

Desde aquel día, la rivalidad entre los dos grupos disminuyó considerablemente. Aunque todavía había competencia y deseo de destacar, los estudiantes aprendieron a respetarse mutuamente y a reconocer los talentos individuales de cada uno.

Daisy entendió que su talento y habilidades especiales no eran razón suficiente para menospreciar a los demás. Aprendió a usar sus poderes de manera responsable y a valorar el esfuerzo y el talento de los demás.

Capitulo 61

~Daisy~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora