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Han Bin

He pasado dos meses junto a Jimin, tenerlo junto a mí es lo mejor que pude haber decidido. Ambos nos hemos conocido mutuamente, él sabe más cosas acerca de mí y yo sobre él.

Sé que no me he equivocado en esa decisión, si de algo estoy seguro es de que lo debo tener conmigo siempre, y si bien es cierto, es parte de mi plan para ver por los suelos a Jeon, también lo quiero hacer porque el tenerlo junto a mí es hermoso y no permitiré que se vaya de mi lado.

-Gracias por dejarme ver a los mellizos -escucho que hablaba por medio de mi celular, mientras yo entro a su habitación. -Tres meses, solo eso -continúo escuchando.

Camino hacia él rápidamente y le arrebato el celular.

-Tres meses -escucho la voz de Jeon, luego de colocar mi celular en mi oreja izquierda.

-¿Tres meses para qué, Jeon? -pregunto molesto.

Jimin me observa con miedo en su mirada, coloco el celular en alta voz.

-Tres meses y me olvidaré de él por completo -verbaliza Jeon.

Al escuchar eso, Jimin, baja su rostro rápidamente y yo cancelo la llamada.
Camino hacia él y con una de mis manos alzo su rostro para que me vea.

-Lo siento -musito, acariciando su rostro.

-Está bien -sonríe y luego coloca sus manos en mi cintura.

-Quiero pedirte algo -mascullo.

Coloco mi frente sobre la suya, haciendo que sonría ampliamente.

-Dime -articula, suavemente.

-Cásate conmigo -le pido.

Aleja su frente de la mía. Me mira desconcertado y asombrado, es casi indescifrable el saber lo que pasa por su mente, pero no aceptaré un no como respuesta, haré lo que sea para que acepte limpiamente, sin necesidad de obligarlo.

-Yo...

-Sabes que soy capaz de cualquier cosa por ti y lo he demostrado. Si quieres a tus hijos junto a ti se los quitaré a Jeon, y los traeré aquí. Haré lo que me pidas -lo interrumpo, llevando una de mis manos a su mejilla y la otra a su cintura sin hacer presión.

-Si me caso contigo debes prometer que dejaras a Jungkook en paz para siempre -me propone, observándome fijamente sin una gota de duda en su decisión.

-Lo prometo -asevero.

-Bien, entonces acepto -dice, sonriendo.

Acerco mis labios a los suyos y dejo un casto beso en sus labios.

-Perdón por la interrupción, pero de la recepción preguntan si ocuparas el local.

Jimin, se aleja rápidamente de mí.
Observo hacia la puerta de la habitación donde se encuentra, Tao junto Mino.

-Sí, la usaremos -contesto, para luego introducir mi mano en el bolsillo y sacar un anillo con un enorme diamante.

-Es demasiado grande -comenta Jimin, cuando lo coloco en su dedo.

-Tú tranquilo -beso su sien. -Nos casaremos ahora -le hago saber.

Asiente, y camina hasta la puerta.

-Bien -escucho a lo lejos la voz de Jimin.

-Tao, ven conmigo. Terminaremos de hacer los preparativos.

El nombrado rápidamente me sigue hasta la habitación de mi escritorio del pent-house.

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Enamorado De Un NarcotraficanteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora