Jeon Jungkook, es un temido narcotraficante ya que, lidera una de las bandas más poderosas de todo Seúl. Es un hombre atractivo para hombres y mujeres.
Park Jimin, es un chico normal que trabaja en sus horas libres de universidad para poder brindarl...
Han pasado unas cuantas semanas en la cuales me he mantenido contacto con Jimin. Siempre estoy pendiente de él, ninguno de nuestros encuentros es forzado, él acepta porque así lo quiere.
Me encuentro en la habitación preparándome para un nuevo encuentro con Jimin, mientras en el televisor veo los movimientos de algunos de los de hombres de Jeon.
Me acomodo la corbata y luego camino hacia mi clóset y tomo mi saco, la puerta se abre abruptamente haciendo que me sorprenda, pero sobre todo que me enfurezca.
-Hoseok, detente -le pide Mino, mientras lo toma del antebrazo, pero este se suelta de manera violenta observándome furioso.
-¿Qué le ocurrió a Tao? -pregunto, observándolo de pie bajo el marco de la puerta, golpeado.
-Hoseok, lo golpeó -responde Mino.
-¡¿Cuándo pensabas decirme que Jimin está con vida?! -grita Hoseok, acercándose a mí, estrujando sus manos con fuerza.
-No tengo porque informarte nada a ti -recito con tranquilidad. -Hoseok, te dejé claro todo hace mucho tiempo, te dije que todo lo que es tuyo me pertenece -le recuerdo.
Me coloco el saco y dejo mi arma en el escritorio.
-Pero Jimin -pronuncio. -Jimin, no es tuyo, ni mío, ya que Jeon está con vida -comento. -Deberías preocuparte por eso ya que, si te encuentra estás muerto -abrocho mi saco.
-Debiste haberme dicho sobre, Jimin -me señala.
Ese gesto basta para mandar toda mi cordura a la mierda, tomo mi arma camino hacia Hoseok. Llevo mi mano izquierda hasta el cuello de su camisa y lo arrastro hasta acorralarlo en la primer pared.
-Tú trabajas para mí, tú me sirves a mí, no yo a ti -le recalco, colocando mi arma en su barbilla. -Olvídate de Jimin, no lo verás más y si intentas hacerlo haré que Jeon, se entere y te mate -le indico, dando dos palmadas en su mejilla derecha. -Ahora es mi juego, Hoseok, estás de mi lado o mueres. ¿Entendido? -presiono su barbilla con la punta de mi arma.
-Se hace tarde, jefe -escucho la voz de Mino.
Suelto a Hoseok, pero sin dejar de apuntarle.
-Si vuelves a golpear a otro de mis hombres, haré que Lay te torture -es lo último que digo para luego salir de mi habitación junto a Mino.
Mi celular suena mientras bajo las escaleras, lo tomo, observo la pantalla y veo el número de Jimin. una sonrisa se forma en mi rostro.
-Hola, lindo -atiendo coquetamente.
-Escucha, no puedo dejar a los mellizos con nadie así que irán conmigo, si intentas lastimar a mis hijos te juro que te mataré -dice el rubio, detrás de la línea.
-Creí haberte dejado claro que no lastimare a tus hijos -respondo molesto, saliendo de la casa.
-Eso no fue lo que dijiste cuando estaba embarazado -replica, mientras escucho unas pequeñas voces al fondo.
-Cambio de planes, no lastimare a tus hijos. Te doy mi palabra -le aseguro, entro a la camioneta y desabrocho mi saco.
-Bien -responde secamente, el rubio.
-Nos vemos pronto -me despido de él.
-Como sea -dice antes de cancelar la llamada.
-Sabes a dónde llevarme.
Mino asiente, enciende el motor de la camioneta y me lleva hasta el lugar donde me encontraré con Jimin.
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