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Jimin

Al llegar a la pista de aterrizaje, el avión privado de Jungkook aguarda por nosotros. Trato de adivinar a dónde nos dirigimos, pero lo único que consigo es una sonrisa, un beso y que tome a Sang en sus brazos y me deje con la duda.

No decido preguntar más, y junto a los mellizos tomamos una siesta mientras Jungkook cuida de Sang. Se puede decir que en todo el viaje no estuve despierto, a excepción de cuando Daewan se despertó llorando por alguna extraña razón, despertándome no sólo a mí, sino que también a Injae.

Trato de hacer que se duerma, pero se niega así que lo bajo de la pequeña cama que se encuentra en el avión, y le pido a Kenji que lo lleve con Jin, Tae, Rose o Jungkook cualquiera que este dispuesto a soportar a mi hijo.

Injae se acerca a mí, la rodeo con mis brazos y deposito un beso en su cabello, cierro mis ojos y me hundo en un profundo sueño sosteniendo a mi princesa en mis brazos.

Siento como unas manos dan palmadas a mis muslos y otras tocan mis mofletes, abro mis ojos con un poco de desgano, quiero continuar durmiendo, un efecto más de mi embarazo.

Cuando abro mis ojos, me topo con la mirada y sonrisa de mi hija, la cual con sus pequeñas manitas toca mis mofletes.

—Jiminie, llegamos —escucho la voz de mi hermana, dejo de abrazar a mi hija y me giro para ver a Iseul.

—Está bien, hermosa —digo con voz adormilada.

Injae se pone de rodillas en la cama, coloca sus manitas en mi pecho y luego trata de sentarse en mi estómago. Mi hermana abre sus ojos grandemente al percatarse de lo que mi hija intenta de hacer.

—Tu hermanito esta aquí —llevo mi mano izquierda a mi estómago, Injae observa mi mano y se coloca de rodillas en la cama.

—Si tú te sientas aquí, el bebé sufrirá —habla Iseul, llamando la atención de su sobrina. —Debemos cuidarlo mucho —mi hermana lleva sus manos a mi estómago y lo acaricia lentamente. —Dame tu mano —le pide Iseul, la cual tímidamente alza y deja que mi hermana la tome
Iseul coloca la manita de Injae en mi estómago y lentamente la mueve despacio.

—Tu hermanito está aquí, di hola —le pide Iseul a mi hija con una sonrisa en su rostro.

Mis ojos se llenan de lágrimas al recordar cuando mi madre estaba embarazada de Iseul, y yo acariciaba su estómago impaciente por conocerla.

—Hola —susurra con voz suave, Injae.

Acerca su rostro a mi estómago colocando su boca sobre este.

—Bebé —murmura, sobre mi estómago.

—Él puede escuchar todo, pero no esperes que responda, princesa —le explico a mi hija.

Ella asiente, me levanto con mucho cuidado, Iseul toma mi mano mientras yo tomo con mi otra mano a Injae para que salte de la cama y baje.

Con ambas siendo sujetas por mis manos recorro el avión observando que este está vacío, llegamos a las escaleras presiono el agarre en las manos de ambas y bajamos con mucho cuidado.

Cuando estamos abajo del avión observo a Jungkook de pie con Sang frente a una avioneta, ambas sueltan mis manos y corren hacia donde él se encuentra.

A paso lento a un tratando de despertar bien, observo que Dae no está con Jungkook.

—¿Dónde está, Daewan? —pregunto cuando estoy frente a Jungkook.

—Jin y Nam lo llevaron con ellos, sabes cómo es Dae de impaciente —responde Jungkook.

Tomo a Sang en mis brazos para que Jungkook pueda subir a las niñas a la avioneta, cuando ambas estan arriba sentadas y con su cinturón puesto, Jungkook sube y me extiende su mano con esa hermosa sonrisa que tanto amo.

—Vienés conmigo, ángel —lo dice de forma coqueta y juguetona haciéndome sonreír.

Asiento con una tierna sonrisa, tomo con fuerza a Sang con mi mano izquierda y la derecha la extiendo hacia Jungkook, para que me ayude a subir.

Enamorado De Un NarcotraficanteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora