3.11

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Después que Jimin Y Jungkook, recorrieran en su motocicleta un no muy largo camino para llegar hasta el lugar que ha planeado Yoongi, para que ambos se mantengan mientras todo se calma, y para mantener a los hijos de Jeon a salvo.

Jimin, estaciona la motocicleta rápidamente, el mayor baja, deja el arma en el suelo y luego se retira el chaleco antibalas. Por su parte, el menor baja de la motocicleta y lo primero que hace es estirarse un poco, los hombres que se encuentran frente a la puerta de lo que el rubio, llama hotel, no paran de devorarlo con la mirada.

Jimin, está por retirarse el chaleco, pero al observar Jeon, que los hombres ven con lujuria a su chico se acerca a él, le retira el chaleco y luego deja un beso en sus labios.

—Eres un idiota y lo sabes —dice el menor, burlándose del gesto de celos que el mayor está haciendo. —Ve adentro y pide la llave. Tengo hambre, comparare algunas golosinas —le pide el menor.

—Eso no pasara —musita Jeon, tomando el arma, colocándola en su tórax y con su otra mano toma los dos chalecos.

—Claro que sí, ahora anda y espera por mi adentro.

Jimin toma de los hombros a Jungkook, y lo empuja juguetonamente hacia la puerta principal de lo que realmente es un maldito motel, uno de los cuantos negocios de Yoongi.

Mientras Jimin compra golosinas, Jeon, entra al lugar el cual está completamente solo, se acerca a la pequeña pero llamativa recepción, observa hacia todos lados y se percata que pequeñas cámaras se encuentran instaladas en ese lugar, sonríe ladinamente al saber que ese lugar está cien por ciento vigilado por D.O.

—Debes ser el chico al que debo entregar esto.

Al escuchar la voz femenina, Jungkook, baja su rostro y mira a la pelirroja frente a él.

—Eso creo —responde secamente, al ver que la chica sostiene una llave en sus manos.

—Esto es tuyo, es la última habitación —le entrega la llave y lo observa coquetamente.

—Claro —recita Jeon, con una sonrisa en su rostro debido al coqueteo constante que la chica trata de hacer para seducirlo.

—Si necesitas compañía no dudes en llamarme —agrega la chica, colocándose de puntillas, acercando su rostro un poco al de Jeon, el cual al instante da unos cuantos pasos hacia atrás.

—Esto debe ser una puta broma.

La voz de Jimin, alerta a la chica y a Jungkook, el cual, solo gira su rostro sobre su hombro y lo observa como sostiene una bolsa con golosinas y ve a la pelirroja con una cara para nada amigable.

—Esa máquina acaba de estafarme —se queja.

El menor camina a paso lento hacia Jeon.

—El motel está cerrado —habla la chica, seriamente.

—Lo sé —responde Jimin. —Debería cobrarte lo que esa maldita maquina me robo, pero no lo hare porque mi prometido tiene dinero de sobra. Es un maldito lunático, tengo dos hijos con él, es jodidamente hermoso, te lo presento —el rubio alza su mano izquierda y toma de la camisa a Jungkook, sorprendiéndolo. —Di hola, cariño —le pide Jimin, sarcásticamente.

Jeon sabe que no debe hacerlo, así que decide guardar silencio.

—Vámonos —susurra el rubio.

El mayor asiente y se gira sobre sus talones dándole la espalda a la chica.

—Yo... lo siento —articula la chica, con voz temblorosa.

Jimin se gira tal y como Jeon, lo ha hecho, camina hasta llegar a su lado, coloca su mano en la cadera del menor mientras ambos caminan hacia las escaleras bajo la atenta mirada de la chica.

—Una cosa más, él no te necesitara —agrega Jimin, el cual, baja su mano y palmea el culo del mayor para luego tocarlo un poco.

—¿Era eso necesario? —pregunta Jeon, cuando ambos suben las escaleras.

Enamorado De Un NarcotraficanteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora