32. Bailar pegados es bailar

489 5 5
                                        


Después del picnic en el parque, decidimos que lo siguiente en la lista de diversión sería una pista de baile cercana. Caminamos juntos, disfrutando de la noche y de la compañía. La pista de baile estaba llena de luces vibrantes y música envolvente. La gente bailaba alegremente, y la atmósfera era electrizante.

—¡Esto va a ser divertido! —dijo Emma, sonriendo mientras nos adentrábamos en la multitud.

—Definitivamente. —respondió Jenna, mirándome con complicidad.

Nos dirigimos hacia el centro de la pista, comenzando a movernos al ritmo de la música. Los ojos de la gente nos seguían, curiosos y fascinados por nuestro trío. Emma y Jenna se turnaban para bailar cerca de mí, sus cuerpos moviéndose sensualmente al compás de la música.

—Nick, ¿qué te parece si practicamos unos besos? —sugirió Emma, con una sonrisa provocadora.

—Me parece una excelente idea. —respondí, sintiendo la emoción crecer dentro de mí.

Emma se acercó primero, sus labios encontrando los míos en un beso apasionado. Sentí su calor, su deseo. Jenna observaba, mordiéndose el labio con una sonrisa.

—Ahora es mi turno. —dijo Jenna, tomando mi rostro en sus manos y besándome con igual intensidad.

La gente a nuestro alrededor murmuraba, algunos con envidia, otros con fascinación. Podía escuchar comentarios susurrados mientras nos besábamos.

—Wow, mira eso. —dijo una chica, asombrada.

—Qué suerte tiene ese chico. —comentó un hombre, con una sonrisa envidiosa.

Después de un rato, Emma sugirió algo aún más atrevido.

—¿Y si probamos un beso de a tres? —preguntó, mirándonos a ambos con picardía.

Jenna y yo nos miramos, y luego asentimos. Nos acercamos, formando un círculo íntimo, y nuestros labios se encontraron en un beso a tres bandas, lleno de deseo y complicidad. La sensación era electrizante, y sentí cómo el calor se expandía por mi cuerpo.

—Esto es... increíble. —dijo Jenna, con una sonrisa satisfecha.

—Sí, definitivamente lo es. —respondí, mirando a ambas con agradecimiento.

Seguimos bailando, disfrutando de la música y de la compañía. Las bromas y los juegos eróticos sutiles no se hicieron esperar.

—Nick, ¿cuál de nosotras besa mejor? —preguntó Emma, con una sonrisa provocadora.

—Esa es una pregunta difícil. —respondí, riendo—. Ambas son increíbles.

—Buena respuesta. —dijo Jenna, dándome un ligero golpe en el brazo.

—¿Y qué tal este juego? —sugirió Emma, susurrando algo al oído de Jenna.

Jenna asintió, y ambas comenzaron a hacer preguntas más atrevidas mientras bailábamos.

—Nick, ¿prefieres besarme a mí o a Jenna? —preguntó Emma, mirándome con deseo.

—Ambas tienen sus encantos. —respondí, sonriendo.

—Eres bueno esquivando preguntas difíciles. —dijo Jenna, riendo.

La gente a nuestro alrededor seguía murmurando, algunos acercándose para comentar.

—¿Ustedes tres están juntos? —preguntó una chica, con curiosidad.

—Sí, algo así. —respondí, sin entrar en detalles.

—Qué interesante. —dijo ella, sonriendo antes de volver a bailar.

Las bromas y los juegos continuaron, con Emma y Jenna compitiendo sutilmente por mi atención, pero siempre con respeto y camaradería.

—Nick, ¿te gusta bailar más con Emma o conmigo? —preguntó Jenna, con una sonrisa traviesa.

—Me encanta bailar con ambas. —respondí, disfrutando del momento.

—Otra respuesta diplomática. —dijo Emma, riendo.

—Solo estoy siendo honesto. —dije, guiñándoles un ojo.

La noche avanzaba, y nosotros seguíamos disfrutando de la pista de baile. El ambiente era de juego, picardía y compañerismo, con una conexión que se fortalecía cada vez más. Nos reímos, bailamos y besamos, disfrutando de la libertad y de la aventura que habíamos decidido compartir.

Playa VIPHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora