Después de compartir un par de bebidas y reírnos un buen rato, Jenna y yo seguimos conversando. Ella se inclinó hacia mí, sus ojos brillando con una mezcla de picardía y curiosidad.
—Entonces, Nick, ¿qué te parece este lugar? —preguntó, señalando la playa y el entorno.
—Es increíble —respondí sinceramente—. Nunca había trabajado en un lugar tan bonito.
—Sí, es hermoso —dijo ella, mirando hacia el horizonte—. Pero, ¿sabes qué más es hermoso?
—¿Qué? —pregunté, intrigado.
—Esta ducha improvisada que he visto detrás de las cabañas. Perfecta para refrescarnos después de tanto sol y arena —dijo ella, sonriendo traviesamente.
Me sorprendí un poco por la sugerencia, pero la idea de compartir una ducha fresca con Jenna me resultaba irresistible.
—¿Una ducha? Suena bien —respondí, tratando de parecer relajado.
—Vamos, no seas tímido —dijo ella, levantándose y tomando mi mano—. Nos lo merecemos después de tanto ejercicio y juego.
Nos dirigimos hacia la ducha improvisada, una estructura sencilla pero efectiva. Jenna me miró con una sonrisa mientras ajustaba la temperatura del agua.
—Está perfecta —dijo, dejándose caer bajo el chorro de agua fría, dejando escapar un suspiro de alivio—. Ven, Nick. No te quedes ahí parado.
Me uní a ella bajo el chorro de agua, sintiendo el refrescante alivio en mi piel. Jenna comenzó a mojarse, su bikini pegándose a su cuerpo de manera que acentuaba cada curva.
—¿Te importa si me quito esto? —preguntó, refiriéndose a su bikini.
—Para nada —respondí, tratando de mantener la compostura. Jenna se quitó el bikini, dejando al descubierto su cuerpo perfecto. Sus pechos eran firmes y redondeados, sus pezones duros por el frío del agua. Sus nalgas eran redondeadas y perfectas, y su piel bronceada brillaba bajo el agua. Traté de no mirarla demasiado descaradamente, pero era imposible no apreciar su belleza.
—¿Te gusta lo que ves? —preguntó ella, con una sonrisa traviesa.
—Mucho —admití, sintiendo mi excitación crecer. Ella se acercó más, el agua cayendo sobre nosotros mientras sus pechos rozaban mi pecho.
—Tú también puedes quitarte la ropa, Nick. Es más cómodo así —dijo, ayudándome a desabrochar mi camisa y bajando mis pantalones. El agua fría sobre mi piel caliente era una sensación increíble, pero nada comparado con tener a Jenna tan cerca. Ella me miró fijamente, sus ojos llenos de deseo.
—Eres hermoso, Nick —dijo ella, acariciando mi pecho con sus manos mojadas—. ¿Te gusta cómo me veo?
—Eres perfecta —respondí, mi voz apenas un susurro. Ella sonrió y comenzó a acariciar mi cuerpo, sus manos explorando cada rincón. No podía evitar excitarme más y más con cada toque. Jenna era una diosa, y su cuerpo era la frutilla del postre.
—¿Sabes qué, Nick? —dijo ella, acercándose aún más—. Siempre he pensado que las mejores experiencias son las que no se planean.
—Estoy de acuerdo —respondí, sintiendo su cuerpo presionarse contra el mío.
—¿Quieres que esta sea una de esas experiencias? —preguntó ella, su voz baja y sensual.
—Sí, quiero —respondí, sintiendo que mi corazón latía con fuerza.
Ella me besó, sus labios suaves y húmedos contra los míos. El agua seguía cayendo sobre nosotros, pero no podía sentir nada más que el calor de su cuerpo. Sus pechos presionaban contra mi pecho, sus nalgas firmes contra mis manos. Jenna se movía con gracia y sensualidad, cada movimiento un recordatorio de su perfección.
ESTÁS LEYENDO
Playa VIP
RomanceUn joven, por azares del destino, descubrirá que el trabajo en la playa le será más que satisfactorio. Sobre todo porque conocerá a diferentes actrices que, en un principio, sólo vivían en sus sueños. Ahora, frente a esta nueva realidad, tendrá que...
