Desperté con una mezcla extraña de aromas.
Café recién hecho.
Pan tostado.Y algo más... dulce. Peligrosamente dulce.
Abrí los ojos despacio, todavía atrapado en ese estado donde la realidad tarda en acomodarse. Y entonces las vi.
Emma y Jenna, de pie junto a la cama, sosteniendo una bandeja como si fuera una ofrenda.
—Buen día, dormilón —dijo Emma, con esa sonrisa que ya sabía que no traía nada inocente.
Jenna levantó apenas la ceja.
—Sobreviviste a la noche. Nosotras dudábamos.
—Hablá por vos —respondió Emma—. Yo confiaba plenamente en... sus capacidades.
Mi cerebro tardó unos segundos en reaccionar. Mi cuerpo, en cambio, no.
—¿Esto es real? —murmuré, incorporándome un poco.
—Muy real —dijo Jenna, dejando la bandeja sobre la cama—. Café, tostadas... y un pequeño bonus.
Emma tomó el pote de crema y, sin dejar de mirarme, llevó un poco a sus labios. No fue un gesto apurado. Fue lento. Deliberado. Como si supiera exactamente el efecto que causaba.
Y lo sabía.Se quedó con una pequeña mancha blanca en la comisura. Sonrió.
—Ups...
Jenna negó con la cabeza, divertida.
—Sos terrible.
Se inclinó hacia ella y, sin pedir permiso, le limpió la crema con un beso lento, prolongado, como si no hubiera nadie más en la habitación.Yo sí estaba.Y no podía dejar de mirar.Emma dejó escapar una risa suave contra los labios de Jenna.
—Bueno... —dijo, mirándome de reojo—. Después de todo, anoche le sacamos bastante... "crema" a alguien.
Me quedé congelado.—Emma...
Jenna soltó una carcajada.
—No lo digas así —añadió—. Lo vas a hacer sonrojar.Demasiado tarde.
—Ey, no es justo —intenté defenderme—. Ustedes dos no jugaron limpio.
Emma se subió a la cama, acercándose.—¿Ah, no? —susurró—. Yo diría que fuimos muy... dedicadas.Jenna se acomodó del otro lado, apoyando el brazo detrás de mí.
—Y todavía podemos mejorar el servicio —agregó.
El desayuno quedó casi en segundo plano.Tomé una tostada más por reflejo que por hambre. Emma, a mi lado, volvió a jugar con la crema, esta vez dejando un pequeño trazo sobre el dorso de la mano de Jenna.
—Para acompañar el café —dijo, inocente.
Jenna la miró.
—Sos un peligro.
Pero no se apartó. Al contrario.Llevó la mano a sus labios, probando apenas... sin dejar de mirar a Emma. Y otra vez ese beso. Más cercano. Más lento. Más consciente.Yo exhalé.
—¿Siempre desayunan así? —pregunté.
Emma se encogió de hombros.—Depende de la compañía.
—Y del humor —añadió Jenna.
Las dos se acercaron más, como si la distancia fuera un error que había que corregir. Sus labios se encontraron otra vez, pero ahora con una intensidad distinta, más juguetona, casi desafiante. La crema volvió a ser excusa, a dibujar pequeños caminos que luego desaparecían entre risas y besos.
—Creo que alguien nos está mirando demasiado —murmuró Emma.
—Sí... —respondió Jenna, girando apenas hacia mí—. Y no hace nada al respecto.
No necesité más invitación.Me incliné y robé un beso a Jenna, que respondió al instante. Emma no tardó en sumarse, y por un momento todo fue confuso en el mejor sentido: risas, labios, manos que encontraban su lugar sin pedirlo.
—Mucho mejor —dijo Emma, apoyando la frente contra la mía.
—Definitivamente —añadió Jenna.Nos quedamos así unos segundos, compartiendo el aire, el calor, la sensación de que el mundo afuera podía esperar un poco más.Tomé el café.
—Creo que este es el mejor desayuno de mi vida.
Emma sonrió.—Y eso que todavía no probaste todo.Jenna rió.—Tranquilo... tenemos toda la mañana.
Y por primera vez en mucho tiempo, no pensé en sombras.
Ni en hombres con sombrero.Solo en ellas.En ese momento.En lo absurdo y perfecto que era todo.
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Playa VIP
RomanceUn joven, por azares del destino, descubrirá que el trabajo en la playa le será más que satisfactorio. Sobre todo porque conocerá a diferentes actrices que, en un principio, sólo vivían en sus sueños. Ahora, frente a esta nueva realidad, tendrá que...
