Mientras Jenna y Emma se dedicaban a desmantelar psicológicamente al hombre más alto de Australia, yo me encontraba sumergido en un duelo de alta intensidad con la mujer que había redefinido el concepto de sex-appeal en la televisión moderna.
Sydney Sweeney no era solo una cara bonita y un cuerpo que desafiaba las leyes de la física; tenía una mirada analítica, como si estuviera buscando el subtexto en cada una de mis frases. Pero yo no era un extra de fondo. Gracias al entrenamiento de mi padre y al "postgrado" intensivo que Jenna y Emma me obligaban a cursar a diario, sabía exactamente cómo sostenerle la mirada sin parpadear.
—Eres más difícil de leer que un guion de David Lynch, Nick —dijo ella, pidiendo otra ronda de "Fuego Helado" (vodka con infusión de chile y nitrógeno líquido)—. Me habían dicho que eras carismático, pero no que tenías esta... gravedad.
—La gravedad es necesaria, Sydney. Si no, todos estaríamos flotando en la superficialidad de este lugar —respondí, moviendo el hielo de mi copa—. Propongo un juego. Se llama "El Director's Cut".
—Suena pretencioso. Me encanta —sonrió ella, cruzando sus piernas kilométricas y dejando que el dobladillo de su vestido subiera unos centímetros peligrosos—. ¿Reglas?
—Sencillo. Nos hacemos preguntas picantes o de cultura cinéfila. Si fallas o te niegas a responder, bebes. Pero si ganas... el ganador tiene derecho a un "acercamiento cadente". Sin restricciones, pero sin desnudarse... todavía.
Sydney aceptó con un brillo de depredadora en los ojos.
—Empecemos —dijo ella, inclinándose tanto que el corsé de satén pareció soltar un suspiro de alivio—. ¿Qué escena de mi carrera te hizo tener que pausar el video para... recuperar el aliento?
—Demasiado fácil. The Voyeurs, la escena del balcón. Pero no por lo obvio, sino por cómo usaste la vulnerabilidad para ocultar el peligro —respondí con calma—. Mi turno: Si tuvieras que elegir entre un orgasmo de cinco minutos o ganar un tercer Oscar consecutivo, ¿qué guion elegirías firmar esta noche?
Sydney soltó una risita ronca y bebió su trago sin dudar.
—Gané yo —dije, acercándome a ella.
Como "premio", deslicé mi mano por su cuello, subiendo lentamente hasta enredar mis dedos en su cabello rubio, tirando apenas un poco hacia atrás para que su garganta quedara expuesta. Pude sentir su pulso acelerado.
—Tienes manos de cirujano, Nick —susurró, devolviéndome el ataque—. Pero mis herramientas son más... visuales.
El juego siguió subiendo de tono. Sydney empezó a usar su cuerpo como un arma de distracción masiva. Jugaba con los tirantes de su top, se humedecía los labios con la lengua después de cada trago y se aseguraba de que sus pechos rozaran mi brazo cada vez que se reía. Estaba tratando de romper mi "programa", de hacerme perder la compostura, pero yo usaba mi respiración para mantenerme en el centro del huracán.
De pronto, Sydney echó una mirada por encima de mi hombro hacia la zona VIP donde Jacob Elordi parecía estar en medio de un colapso nervioso, flanqueado por la oscuridad de Jenna y la luz perversa de Emma.
—Vaya... —soltó Sydney con una carcajada—. Parece que tus dueñas están a punto de dejar a Jacob sin su contrato de exclusividad. Pobre chico, parece que ha visto un fantasma... o dos.
Miré de reojo a las chicas, que se veían triunfantes mientras Jacob bebía como si no hubiera un mañana.
—Jacob es un gran actor —le respondí a Sydney, volviendo mi atención a sus ojos azules—, pero cometió el error de pensar que Jenna y Emma estaban audicionando para él. No sabe que ellas no buscan un coprotagonista, están haciendo un reboot total de su ego.
Sydney me miró con una mezcla de respeto y deseo puro.
—Y tú... tú eres el que sobrevive a ellas todos los días. Eso te hace el hombre más peligroso de esta fiesta, Nick.
Se acercó tanto que nuestras narices se rozaron. El aroma a alcohol, perfume caro y piel caliente era embriagador.
—Creo que he perdido la cuenta de quién va ganando el juego —murmuró ella contra mis labios—. Pero me muero por ver cómo termina esta escena en un lugar donde no haya tantos testigos.
La tensión sexual era un incendio forestal en una habitación cerrada. Sydney Sweeney estaba lista para su mejor toma, y yo estaba a punto de darle el papel de su vida.
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Playa VIP
RomanceUn joven, por azares del destino, descubrirá que el trabajo en la playa le será más que satisfactorio. Sobre todo porque conocerá a diferentes actrices que, en un principio, sólo vivían en sus sueños. Ahora, frente a esta nueva realidad, tendrá que...
