El amanecer nos encuentra en la misma cama, los tres entrelazados bajo las sábanas, sin saber muy bien cómo habíamos terminado ahí. La luz suave del sol se cuela por las cortinas, iluminando el desastre de ropa y cuerpos entrelazados. Me desperezo, sintiendo a Emma y Jenna a ambos lados, cada una con una mano perezosamente apoyada en mi cuerpo. Jenna es la primera en romper el silencio, su voz aún ronca por el sueño.
—¿Cómo demonios terminamos todos aquí? —murmura, aunque la sonrisa en su rostro delata que no está realmente sorprendida.
—No lo sé, pero no me quejo —responde Emma con una risa suave, estirando su brazo para acariciar mi pecho—. Supongo que Nick fue tan bueno que decidimos quedarnos pegadas a él.
—¿Pegadas? —replica Jenna, arqueando una ceja y lanzando una mirada maliciosa—. Diría que más bien estábamos enredadas... como si no pudiéramos soltarnos.
—Culpa de Nick —responde Emma con una sonrisa pícara, inclinándose hacia abajo para dejar un beso juguetón en mi miembro cansado—. Nos mantuvo bien ocupadas.
Jenna ríe y se une al juego, acariciando con delicadeza antes de apartarse para mirarme con ojos entrecerrados.
—¿Sabes? —dice Jenna en tono de broma—. Creo que hay una pequeña disputa aquí. ¿Quién es realmente la dueña de esto? —señala mi miembro, levantando una ceja de forma sugerente.
Emma hace un gesto exagerado de pensamiento, llevando un dedo a su barbilla antes de responder.
—Hmm... Eso es complicado. Podríamos decir que es un bien compartido... pero solo entre nosotras dos, claro.
—Eso suena justo —responde Jenna con una sonrisa satisfecha—. Pero quizás deberíamos hacer un contrato o algo así. Para asegurarnos de que ambas obtenemos lo que queremos.
—Me parece bien —dice Emma, sonriendo y dándole un último beso antes de apartarse—. Pero que quede claro, Nick. Aquí las que mandan somos nosotras.
—Entendido —respondo, riendo mientras las miro—. No me atrevería a cuestionar su autoridad.
Nos quedamos unos momentos más en la cama, intercambiando bromas y caricias perezosas, hasta que finalmente decidimos que es hora de levantarnos. Nos dirigimos al baño para una ducha rápida. Jenna no pierde la oportunidad de continuar el juego, tomando el control y repartiendo el gel mientras nos reímos y bromeamos bajo el agua caliente.
—Creo que estamos gastando toda el agua del hotel —digo entre risas, mientras el vapor envuelve nuestros cuerpos.
—Qué más da —responde Jenna, encogiéndose de hombros mientras me enjabona con una sonrisa maliciosa—. Después de lo que pasó anoche, nos lo merecemos.
Emma asiente, apoyándose en mi espalda y deslizando sus manos por mis hombros.
—Deberíamos disfrutar cada gota —dice en un susurro—. Después de todo, no tenemos ninguna prisa.
Finalmente, salimos de la ducha y nos vestimos, riendo y bromeando mientras nos preparamos para salir a desayunar. Decido llevarlas a un pequeño café en la playa que conozco, uno de esos lugares que te hace sentir que el tiempo se detiene.
Cuando llegamos, nos sentamos en una mesa al aire libre con vista al mar, y pedimos el menú. Todo parece perfecto, hasta que de repente, una figura familiar pasa junto a nuestra mesa. Gal Gadot, con su elegancia natural y ese andar que parece de ensueño, se detiene al vernos.
—Nick? —pregunta, entornando los ojos mientras me observa con curiosidad.
—Sí, soy yo... —respondo, sintiendo cómo mi corazón late un poco más rápido.
Gal sonríe, pero hay un brillo pícaro en sus ojos.
—Pareces cansado... y con cara de sueño. ¿Pasó algo anoche?
Abro la boca para responder, pero antes de que pueda decir algo, Emma y Jenna se adelantan, con sonrisas maliciosas.
—Oh, claro que pasó algo anoche —dice Emma, guiñándole un ojo a Gal—. Nick se aseguró de mantenernos bien despiertas, ¿verdad, Jenna?
—Definitivamente —responde Jenna con una risa irónica—. Y, sinceramente, después de todo lo que hizo, necesitábamos ese café... pero sin leche, claro. Nick ya nos dio mucha anoche.
Gal se cubre la boca con una mano, sonriendo y claramente sonrojada.
—Bueno, bueno, ya veo... —dice, mordiéndose ligeramente los labios—. No estoy sorprendida, después de todo, sé lo que Nick es capaz de hacer.
Emma sonríe, inclinándose hacia adelante con una expresión traviesa.
—Quizás deberías unirte a nosotros la próxima vez, Gal. Ver cómo le va a Nick con tres chicas.
Gal parece sorprendida al principio, pero luego se ríe suavemente, mostrando su anillo de casada.
—Estoy casada, chicas... —dice, pero luego, con una chispa de picardía en sus ojos, añade—. Aunque quizás podría olvidar ese pequeño detalle... solo por un momento, aquí en el paraíso.
—Más que un paraíso —dice Jenna con una sonrisa—, esto es el infierno... pero uno lleno de placer.
—Eso suena... tentador —admite Gal, mordiéndose los labios antes de inclinarse y darle un beso suave a Nick—. Nos veremos, Nick... chicas.
Cuando se aleja, Emma y Jenna me miran con ojos entrecerrados, fingiendo celos.
—¿Así que conoces a Gal Gadot? —pregunta Jenna, levantando una ceja.
—Y parece que la impresionaste —añade Emma, fingiendo estar ofendida—. ¿Nos estás escondiendo algo, Nick?
—No es nada... —digo, levantando las manos en señal de rendición, pero riendo—. Solo... una amiga.
—Una amiga muy especial, parece —bromea Jenna, dándome un codazo juguetón.
—Bueno, será mejor que mantengas tus "amigas" lejos de nosotras —dice Emma con una sonrisa, volviendo a su café—. No queremos competencia.
Nos reímos todos juntos, disfrutando del momento y de la complicidad que habíamos creado. Las bromas siguieron, y aunque había un toque de celos fingidos, el ambiente seguía siendo ligero y juguetón. Sabía que el día apenas comenzaba, y con ellas a mi lado, cualquier cosa podría pasar.
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Playa VIP
RomanceUn joven, por azares del destino, descubrirá que el trabajo en la playa le será más que satisfactorio. Sobre todo porque conocerá a diferentes actrices que, en un principio, sólo vivían en sus sueños. Ahora, frente a esta nueva realidad, tendrá que...
