Abrí el sobre con los dedos apenas firmes.
Algo en el papel ya se sentía... incorrecto. Dentro había tres cosas. Una fotografía. Una llave pequeña, antigua. Y una tarjeta negra. Tomé la foto primero. Era yo. Pero no de ahora. Era de hacía unos días... en la playa VIP. Estaba atendiendo la barra, distraído... completamente ajeno a la cámara. Lo que me heló la sangre no fui yo. Fue lo que estaba detrás. Un hombre. De pie. Sombrero oscuro. Observándome.
—Nick... —susurró Emma—. ¿Ese es...?
—Sí... —respondí—. Es él. Jenna tomó la tarjeta negra.
—No tiene remitente... —dijo, dándole vuelta—. Solo esto.
Me la mostró. Una dirección. Y una hora. Nada más.
—Esto ya no es paranoia —dijo Jenna—. Alguien te está siguiendo en serio.
Emma sostuvo la llave entre sus dedos.
—Y quiere que vayas.
Silencio.
—Entonces vamos —dije.
Las dos me miraron.—No vas solo —respondieron al mismo tiempo.
Salimos a la calle con esa sensación de estar dentro de algo más grande. Todo parecía normal... demasiado normal.
Pero ahora yo veía cosas distintas. Gente que miraba un segundo de más. Sombras donde antes no había nada. Reflejos que tardaban en desaparecer.
—Relajá un poco —dijo Jenna, caminando a mi lado—. Si te tensás así, cualquiera se da cuenta.
—Estoy relajado —mentí.
Emma se acercó, enganchando su brazo al mío.
—No. Estás pensando demasiado.
—Y eso no es nuevo —añadió Jenna.
Doblé la esquina... y me detuve en seco.
—No puede ser...
—¿Qué pasa? —preguntó Emma.
Pero ya la habían visto.
Y ella... ya me había visto a mí.
—Nick —dijo, sonriendo como si nada—. Siempre aparecés en los momentos más interesantes.
Anya Taylor-Joy caminó hacia mí con esa elegancia despreocupada que parecía natural en ella.
—Anya... —dije, todavía procesando—. ¿Qué hacés acá?
—¿Extrañarte? —respondió, como si fuera obvio.
Y antes de que pudiera reaccionar... se inclinó y me dio un pequeño beso en los labios.
Un "piquito". Corto. Pero suficiente. Silencio. Pesado. Muy pesado.
—Ok... —dijo Jenna lentamente—. Esto se puso interesante.
Emma cruzó los brazos, sonriendo... pero no del todo.
—¿Siempre saluda así a todos?
Anya las miró por primera vez.Y claramente... no le importó demasiado.
—Oh —dijo—. Las nuevas.
Jenna soltó una risa seca.
—Y con nombre, si no te molesta.
Emma dio un paso adelante.
—Sí. Tenemos identidad.
Anya volvió a mirarme.—Te extrañé —dijo, ignorando la tensión—. Sobre todo... ciertas habilidades tuyas.
Sentí cómo me subía el calor a la cara.
—Anya...—No te hagas —sonrió—. Nadie prepara ese *batido de banana con leche* como vos.Jenna levantó las cejas.
—¿Perdón?
Emma giró hacia mí lentamente.
—¿Querés explicarnos esa receta?
—No es lo que parece —dije, sabiendo que era exactamente lo que parecía.
Anya rió suavemente.
—Oh, es exactamente lo que parece. Nick tiene una banana que hace que se te ponga la boca como... mmmm de pensarlo quisiera tenerla en mi boquita ahora mismo.
Se acercó un poco más.—Y créeme... es un postre inolvidable. Sobre todo por la parte de la leche.
Jenna se cruzó de brazos.
—Bueno... después de anoche, tenemos estándares bastante altos.
Emma asintió.
—Muy altos.
Anya las miró con una leve sonrisa desafiante.
—Me alegra. Así no se aburren.
El aire se tensó. Yo... en el medio.
—Ok —intervine—. ¿Podemos no competir como si yo fuera un premio?
—Demasiado tarde —dijeron Emma y Jenna al unísono.
Anya soltó una pequeña risa.
—Siempre tan solicitado... —murmuró—. Me encanta.
Se inclinó apenas hacia mí.—Nos vamos a volver a ver, Nick.Y luego, sin despedirse realmente... se fue.Como si nada.
El silencio quedó flotando unos segundos.
—"Batido de banana con leche" —repitió Jenna—. Increíble.
Emma negó con la cabeza, divertida pero todavía con ese filo.
—Después vamos a tener una charla sobre tus recetas.
—No es momento —dije.
Las dos me miraron. Y entonces lo entendieron. Volví a sacar la tarjeta. La dirección. La hora.
—Tenemos algo más urgente.
Jenna asintió. Emma tomó la llave otra vez.
—Entonces vamos a ver quién está jugando con vos.
Levanté la vista. Y por un segundo...Creí ver el reflejo de un sombrero en una vidriera. Parpadeé. Ya no estaba. Pero ahora sabía algo. Esto... recién empezaba.
ESTÁS LEYENDO
Playa VIP
RomanceUn joven, por azares del destino, descubrirá que el trabajo en la playa le será más que satisfactorio. Sobre todo porque conocerá a diferentes actrices que, en un principio, sólo vivían en sus sueños. Ahora, frente a esta nueva realidad, tendrá que...
