La música sensual llenaba el aire, y el ritmo se apoderaba de nuestros cuerpos. Emma y Jenna se pegaron a mí, sus movimientos sincronizados con la música y entre ellas. Sus manos, inicialmente tímidas, comenzaron a explorar. Me besaban y se tocaban entre ellas, creando un círculo de deseo que me atrapaba.
Sentí cómo sus manos juguetonas encontraban mi erección. No pude evitar excitarme aún más cuando noté sus miradas de asombro y deseo. Sus dedos midieron la longitud de mi miembro a través de la tela, sus risas llenas de sorpresa y picardía.
—¡Dios, Nick! Esto es... impresionante. —susurró Emma, sus dedos trazando el contorno de mi erección.
—Sí, definitivamente superas las expectativas. —añadió Jenna, riendo mientras sus dedos se unían a los de Emma.
Las bromas y los chistes no paraban. Cada comentario aumentaba la tensión erótica entre nosotros.
—¿Cómo es posible que hayas escondido esto todo este tiempo? —preguntó Emma, con un tono juguetón.
—Quizás deberíamos hacer una medición oficial. —bromeó Jenna, mirándome con deseo.
Nos reímos, pero la tensión seguía aumentando. Justo en ese momento, el encargado de la pista se acercó, visiblemente incómodo.
—Lo siento, pero voy a tener que pedirles que se retiren. Su... pasión está alborotando a las parejas. —dijo, tratando de mantener la compostura.
Emma, con una voz aún más excitada, respondió rápidamente.
—Oh, vamos. Seguro que más de un novio se siente así. —dijo, guiñándole un ojo al encargado.
Jenna no se quedó atrás.
—Sí, tal vez deberíamos cobrar por el espectáculo. —añadió, riendo.
Intenté ser la voz de la razón, aunque el calor de la situación hacía difícil mantener la calma.
—Disculpa, nos iremos. —dije, tratando de sonar convincente.
Salimos los tres a la calle, la noche fresca contrastando con el calor que habíamos generado. Nos miramos y reímos, el deseo aún palpable en el aire.
—¿Qué tal si vamos a nuestro cuarto de hotel? —sugirió Emma, mirándome con ojos llenos de promesas.
—Sí, podríamos continuar nuestra diversión allí. —añadió Jenna, sonriendo.
Nos dirigimos hacia el hotel, el camino lleno de anticipación y silencios cargados. Cada paso que dábamos aumentaba la expectativa de lo que estaba por venir. Finalmente, llegamos a la puerta del cuarto.
—Bien, aquí estamos. —dije, sintiendo cómo mi corazón latía con fuerza.
Emma y Jenna me miraron, sus sonrisas llenas de deseo y complicidad.
—Vamos a ver hasta dónde llega esta noche. —dijo Emma, abriendo la puerta.
Entramos los tres, el ambiente cargado de posibilidades. Las luces suaves del cuarto crearon un escenario perfecto para lo que estaba por venir. Nos miramos, sabiendo que estábamos a punto de cruzar una línea, pero dispuestos a disfrutar cada momento.
Y así, con un último vistazo a las luces de la ciudad, dejamos que la puerta se cerrara detrás de nosotros, dando inicio a una noche que prometía ser inolvidable.
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Playa VIP
Lãng mạnUn joven, por azares del destino, descubrirá que el trabajo en la playa le será más que satisfactorio. Sobre todo porque conocerá a diferentes actrices que, en un principio, sólo vivían en sus sueños. Ahora, frente a esta nueva realidad, tendrá que...
