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Tal vez por el sentimentalismo de haber dejado ya Hogwarts atrás y por tanto su adolescencia, Alicia propuso hacer cenas mensuales obligatorias. Sin importar lo ocupados que estuvieran, debían dejar una noche vacía para poder reunirse los seis juntos y así no perder el contacto. La realizaron en junio unos días después de la graduación para que los gemelos actualizasen sus locuras, también en julio y tocaba la de agosto.
Todos se habían tomado ya las cenas como una tradición, y seguían el horario religiosamente. En junio fue en un restaurante de Hogsmeade, en julio en un restaurante muggle y ese mes Lee se había ofrecido como anfitrión en su nuevo hogar. Nadie se fiaba demasiado de sus dotes culinarias, pero aseguró que su madre le había enseñado buenas recetas para que cuando viviera solo no muriera de hambre.
Molly había hecho algo similar con ellos. Les insistió mucho en saber cocinar y limpiar correctamente, y por eso Fred podía presumir de hacer buenos platos. Su madre se centró aún más en su educación culinaria ya que, en palabras de su encantadora madre, "era quien más pronto asentaría cabeza y debía saber ser un buen marido". No replicó, porque quería ver la cara de Eden cuando supiera que él cocinaba mejor que ella. También porque algo dentro de él le llenaba de emoción solo de imaginarse cocinando algo para consentir a Eden.
— ¡Pero mira que guapa estás! — chilló Angelina nada más ver a Eden. La abrazó como si llevasen años sin verse (tan solo desde el lunes) y apenas les saludó a ellos dos—. Vosotros estáis decentes, pero esta preciosidad de aquí roba miradas. ¿Te has hecho tú ese peinado? ¡Te queda genial! Pasad, Lee y Alicia ya están preparando todo.
Eden y Angelina se esfumaron juntas por la puerta del salón hablando de las novedades en la solicitud de Angelina para trabajar en la Confederación de Quidditch, y ellos siguieron el olor de la comida hasta la cocina.
— Chef Jordan — saludó George. El moreno sonrió nada más verles, y les abrazó con los guantes de horno aún puestos. Alicia les saludó mejor que Angelina, aunque acabó yendo a buscar a las chicas—. Quién diría que estarías haciendo... ¿Es pollo asado?
— Mi madre me ha enseñado bien — presumió—. Vais a acabar lamiendo los platos.
— Para tu información, nuestra madre también nos ha enseñado a cocinar — dijo Fred, apoyándose en la encimera de la cocina cruzado de brazos. Era algo más grande que su apartamento en el Callejón Diagon, aunque lo de Lee era fijo y ellos solo estaban ahí hasta ahorrar y lograr encontrar sitios fijos—. Hemos traído igualmente algunas pastillas anti-vomitos. Eden ha logrado hacer que quiten también el dolor y acidez.
— Hablando de Eden — dijo, sacando la bandeja del horno. El olor era maravilloso—. ¿Por qué mi increíble mejor amiga no ha venido a saludarme aún?
— Porque temía que fueras a quemar la cocina — fue como si hubiera sido invocada. Lee aseguró el pollo, y abrazó cariñosamente a la azabache—. Huele bien.