I.

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Pov Lisa.

El calor de nuestros cuerpos seguía envolviéndonos en la penumbra de la habitación. Jennie descansaba a mi lado, su cabello desordenado sobre mi pecho, mientras dibujaba pequeños círculos sobre mi piel con la punta de sus dedos. Cada movimiento suyo me llenaba de un amor que nunca podría expresar del todo con palabras. 

La escuché suspirar, satisfecha, y me incliné ligeramente para besar la coronilla de su cabeza. Todo parecía perfecto: el murmullo suave del bosque, el respirito acompasado de nuestras mellizas en su habitación, y Jennie, mi Luna, aquí conmigo. Pero, aunque el momento era perfecto, mi mente no dejaba de vagar hacia lo desconocido. 

Jennie levantó la cabeza, apoyando su barbilla en mi pecho, y me miró con esos ojos llenos de ternura que podían atravesar cualquier máscara que intentara poner. 

—¿En qué piensas, amor? —preguntó suavemente, sus labios curvándose en una pequeña sonrisa. 

Suspiré, pasando una mano por mi cabello. Sabía que no podía mentirle; ella siempre veía a través de mí. 

—En Nayeon —admití, odiando romper la tranquilidad del momento. 

Jennie parpadeó, sorprendida, pero luego su expresión se tornó seria. 

—¿Otra vez? Lisa, cariño, han pasado años. No hemos sabido nada de ella. 

—Precisamente por eso, Luna. —Acaricié su mejilla, buscando consuelo en su calor. —Es demasiado tiempo. Conozco a Nayeon, y ella no es del tipo que desaparece para siempre. Está planeando algo. Lo siento en mi pecho… como si estuviera acechando en las sombras, esperando el momento perfecto para atacar. 

Jennie me miró en silencio, sus dedos deteniéndose en mi pecho. Sabía que entendía mi preocupación, incluso si no compartía mi paranoia. 

—¿Crees que está cerca? —preguntó en un susurro, sus ojos oscuros fijos en los míos. 

Negué con la cabeza, pero el nudo en mi estómago no se deshacía. 

—No lo sé, Luna. Es solo una sensación. Pero si vuelve, no será solo por mí. Vendrá por nosotras, por nuestras niñas, por la manada. 

Jennie apretó los labios y se inclinó para besar mi mejilla con ternura. Sus labios suaves eran un recordatorio de todo lo que tenía que proteger. 

—Mi Alfa, escucha. —Su voz era firme, pero dulce. —Hemos enfrentado tantas cosas juntas. Hemos sobrevivido a lo peor. Y si Nayeon vuelve, la enfrentaremos juntas. No estoy sola en esto, y tú tampoco. 

—Es fácil decirlo, Jennie, pero… —Mi voz se quebró ligeramente, algo que rara vez me permitía mostrar. —Ellas son lo más importante para mí, y no soportaría si algo les pasara. 

Jennie tomó mi rostro entre sus manos, obligándome a mirarla. 

—Nuestras niñas están seguras. Porque tienen a una Alfa que daría la vida por ellas, y una Luna que no dudaría en hacer lo mismo. Además, ya hemos hablado de esto. 

Su tono se suavizó, y una pequeña sonrisa apareció en sus labios. 

—La próxima semana será tu celo, mi amor. Jisoo y Rosie se quedarán con las niñas, y Taehyung estará a cargo de la manada mientras tú y yo… nos ocupamos de otras cosas. 

Un pequeño rubor calentó mis mejillas al escucharla, pero no pude evitar sonreír. 

—¿Eso crees? ¿Que podremos concentrarnos con Jisoo jugando a ser la mejor tía y Rosie consintiéndolas más de lo que deberían? 

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora