Pov Lisa.
Apenas cerramos la puerta de la cabaña, Jennie se giró bruscamente y me fulminó con la mirada.
—¡No puedo creer lo que hiciste allá afuera, Lisa!
Me crucé de brazos, ya sintiendo el calor de la discusión formarse entre nosotras.
—¿Ah, sí? ¿Y qué fue lo que hice tan mal, Jennie?
—¡Le gritaste a nuestra hija frente a toda la familia! ¡La humillaste! ¡¿Cómo se te ocurre decir que vas a reconsiderar si es apta para liderar la manada?!
Rodé los ojos y me pasé una mano por el cabello, tratando de contener mi frustración.
—¡Porque tiene que aprender, Jennie! ¡No puede seguir escapándose en las noches como si fuera libre de hacer lo que quiera! ¡Tiene diez años y ya cree que puede desafiarme!
—¡Es una niña, Lisa! ¡Una maldita niña!
—¡Una niña que en el futuro va a liderar la manada! ¡No puede actuar como una cría irresponsable!
Jennie soltó una risa incrédula, sacudiendo la cabeza.
—¡Claro que puede, Lisa! ¡Porque ESO es lo que es! ¡Una cría! ¡Nuestra cachorra, no un maldito soldado al que tienes que entrenar sin descanso!
Respiré hondo, pero la rabia me estaba quemando por dentro.
—No puedes quitarme autoridad frente a nuestros hijos, Jennie.
—¡No te la estoy quitando, Lisa! ¡Pero eso no te da derecho a humillarla como lo hiciste!
Dimos un paso más cerca la una de la otra. La tensión en la cabaña era sofocante.
—¿Quieres que la trate con guantes de seda? —bufé con ironía—. Porque si seguimos así, nunca va a estar lista para ser una alfa fuerte.
Jennie me miró con los ojos entrecerrados.
—Una alfa fuerte no significa una alfa sin emociones.
—No le estoy enseñando a no sentir, Jennie, le estoy enseñando a ser responsable.
—¡No, Lisa, le estás enseñando a temerte!
El golpe fue directo al pecho.
Jennie me miró con los ojos brillando de emoción contenida, pero su mandíbula estaba tensa.
—Le hablas como si fuera un soldado y no tu hija.
Apreté los puños, sintiendo la frustración y la rabia nublar mi juicio.
—¿Y qué quieres que haga entonces, Jennie? ¿Que la deje hacer lo que le dé la gana?
—¡No! ¡Pero puedes hacer las cosas bien! ¡No gritarle como si fuera la peor de las alfas!
Nos quedamos en silencio por un momento, mirándonos con una mezcla de enojo y dolor.
Y entonces, Lisa, con el orgullo herido, soltó lo peor que podía decir.
—No puedes meterte en cosas de alfas, Jennie.
El golpe fue instantáneo.
Jennie parpadeó, como si le hubieran dado una bofetada. Su rostro pasó del enojo a la incredulidad y luego al dolor.
—¿Qué acabas de decir?
En cuanto las palabras salieron de mi boca, me arrepentí.
Pero ya era tarde.
Jennie retrocedió un paso.
—¿Así que no puedo meterme? —susurró, con la voz temblando.
—Jennie, no quise decir eso…
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
