Pov Jennie.
El calor de mis cachorros contra mí era reconfortante.
Estábamos todos acurrucados en la sala, enredados en un abrazo grupal que intentaba, de alguna manera, calmar la angustia que pesaba en el ambiente. Day, mi pequeña melliza alfa, tenía la cabeza recostada en mi regazo, aferrándose a mi vestido como si quisiera asegurarse de que no me iría a ninguna parte. Hanna y Jane estaban a cada lado mío, sus manitas envolviendo mis brazos, y Leo y Anna se acurrucaban más abajo, pegados a mis piernas.
Sabía que Canny seguía afuera.
Desde la pelea con Lisa, no había querido entrar. No podía culparla; su orgullo de alfa, su necesidad de probarse fuerte y, al mismo tiempo, su sentimiento de culpa, la mantenían alejada. Pero mi hija tenía un corazón noble. Sabía que en cualquier momento cruzaría la puerta.
Y así fue.
El sonido de la puerta interrumpió la calma.
Levanté la mirada justo cuando mi cachorra mayor irrumpía en la sala.
—¡Mami!
Antes de que pudiera reaccionar, Canny corrió hacia mí y se arrojó en mis brazos, su cuerpo temblando mientras sollozaba contra mi pecho.
—Lo siento… lo siento mucho…
Sus palabras salían atropelladas entre jadeos y lágrimas.
—Lo siento por todo…
La envolví en un abrazo protector, sosteniéndola con toda la calidez que mi corazón podía ofrecer.
—Canny…
Pero ella no me dejó hablar.
—No quiero que pierdas otro bebé… —murmuró con la voz rota.
Me congelé.
—¿Qué?
Se separó apenas lo suficiente para mirarme a los ojos.
—No perderás otro, te lo prometo…
Mi respiración se detuvo un segundo.
De repente, todo tuvo sentido.
Lisa…
La miré hacia la puerta y ahí estaba mi alfa, de pie, con el rostro marcado por la culpa.
Había sido ella quien se lo había contado.
Suspiré y volví a mirar a Canny.
Mi hija tenía el rostro bañado en lágrimas, la angustia reflejada en cada facción.
—Oh, cachorra…
Acaricié su cabello y la mecí suavemente, como cuando era apenas una bebé.
—No es tu culpa, mi amor. Nada de esto lo es.
Ella sollozó más fuerte.
—Pero yo… yo hice que te pusieras mal, y mami también estaba enojada y…
Negué con la cabeza, besando su frente con ternura.
—No, Canny. No fue tu culpa.
Respiré hondo.
Era momento de decir la verdad.
—Creo que es hora de que sepan sobre su hermanito.
Mis cachorros, que hasta ahora habían permanecido en silencio, levantaron la cabeza.
Incluso Lisa se tensó en la puerta.
Tomé aire, mis dedos acariciando distraídamente el cabello de Canny.
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
