II.

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Pov Taehyung.

El día era cálido, con una brisa ligera que atravesaba la manada mientras caminaba hacia la casa de Lisa y Jennie. Mi excusa era recoger unos documentos que Lisa me había pedido revisar, pero la verdad es que últimamente sentía que algo más me llevaba allí.

Desde hace tiempo, algo dentro de mí había cambiado. Y aunque intentaba ignorarlo, había momentos en los que se volvía imposible de evitar: la forma en que mi corazón latía más rápido al verla, el modo en que su aroma me envolvía y me hacía olvidar dónde estaba. Jennie era perfecta. Pero era también la esposa de mi hermana, y por eso me odiaba a mí mismo cada vez que esos pensamientos cruzaban mi mente.

Al llegar, golpeé la puerta con suavidad.

—¡Adelante! —respondió su voz desde adentro, cálida y dulce, como siempre.

Tomé aire antes de entrar, como si eso pudiera protegerme de lo que sabía que vendría. El aroma de Jennie estaba en todas partes, pero esta vez era más intenso, más embriagador. Apenas crucé el umbral, mi cuerpo reaccionó de inmediato. Mis pupilas se dilataron, y sentí una oleada de calor recorrerme.

Jennie estaba en la cocina, con un vestido sencillo que se pegaba a su figura de forma tentadora. Estaba recogiendo algunos platos, pero cuando se giró y me sonrió, su aroma golpeó como una ola.

—Hola, Tae. Lisa no está, pero los documentos están en la mesa. ¿Quieres algo de beber? —dijo con una amabilidad que me desarmaba.

—No, estoy bien. —Mi voz salió más ronca de lo que esperaba, y carraspeé para corregirla.

Me acerqué a la mesa, tratando de mantener mi mirada lejos de ella, pero no pude evitar notar cómo su cabello caía sobre su hombro, cómo su aroma parecía llenar cada rincón de la casa.

Jennie se acercó, y sentí mi autocontrol tambalearse. Su cercanía era demasiado.

—¿Todo bien, Tae? Pareces… distraído. —Su tono era curioso, pero no acusador.

—Estoy bien, Luna. —Usé su título, esperando que eso pusiera un poco de distancia entre nosotros. Pero en lugar de alejarse, se quedó a mi lado, observándome con esos ojos llenos de ternura.

—¿Seguro? Porque estás actuando un poco raro.

No podía dejar que se diera cuenta. Intenté sonreír y cambiar el tema.

—Quizá sea tu aroma. Está… más fuerte de lo normal.

Jennie rió suavemente, sin notar el temblor en mi voz.

—Es porque mi celo está cerca. Lisa lo ha notado también. —Sus mejillas se sonrojaron ligeramente, y eso solo hizo que mi imaginación se desbordara.

Intenté calmarme, pero las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas.

—Debe ser difícil para Lisa controlarse con un aroma como el tuyo.

Jennie me miró, claramente sorprendida por mi comentario.

—Bueno… —titubeó, sus mejillas enrojeciendo aún más—. Ella es mi Alfa. Lo maneja bien.

No debí haber dicho eso. Pero algo dentro de mí disfrutó de verla desconcertada, aunque solo fuera por un momento.

—Apuesto a que es difícil para cualquiera estar cerca de ti en estos días. —Mi tono era casual, pero las palabras tenían un filo que no podía ocultar.

Jennie frunció el ceño ligeramente, como si intentara descifrar mi comentario.

—Tae… ¿estás seguro de que estás bien?

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora