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Pov Lisa.

El sol brillaba cálido mientras jugaba con Canny y Day en el patio. Ambas corrían a mi alrededor, riendo y desafiándose mutuamente con esa energía imparable que solo las cachorras tienen. Me tumbé en el césped, dejándome envolver por el momento, observando cómo sus pequeñas figuras correteaban libres y felices.

Canny, siempre la más curiosa, se detuvo de repente y corrió hacia mí.

—Mami Lisa, ¿cuando crezcamos seremos alfas fuertes como tú?

Sonreí, acariciando su cabello con ternura.

—Por supuesto, cariño. No solo serán fuertes, sino que serán mucho mejores que yo.

Day, que no se quedaba atrás en la conversación, se plantó con una expresión seria, sus pequeñas manos en la cadera.

—¿Canny será la próxima líder?

Asentí, mirando a Canny con orgullo.

—Sí, al ser la mayor, será la siguiente en el linaje de líderes de nuestra manada. Pero eso no significa que tú no serás especial, Day. Tienes tu propio camino, y estoy segura de que serás igual de fuerte y valiente.

Canny levantó la barbilla con una mezcla de orgullo y emoción.

—¡Prometo que seré una líder tan buena como tú, Mami Lisa!

Reí, atrapándolas a ambas entre mis brazos y haciendo que rodáramos juntas por el césped.

—Eso quiero ver, pero primero… ¡tendrán que soportar mis cosquillas!

Sus risas llenaron el aire mientras intentaban liberarse de mi "ataque". El momento era perfecto, y por unos instantes, el mundo se redujo a nosotras, a la alegría y el amor que llenaba nuestro pequeño universo.

Desde la ventana, Jennie nos observaba en silencio, sus ojos brillando con ternura. Su sonrisa era tranquila, reflejando esa paz que tanto habíamos anhelado. Estaba disfrutando del momento tanto como nosotras, perdida en sus pensamientos mientras apoyaba su frente contra el cristal, amándonos con la mirada desde la distancia.

El sol ya comenzaba a descender cuando Jennie salió al jardín con una sonrisa tranquila. Se acercó a nosotras mientras seguíamos tiradas en el césped, riendo y disfrutando del aire fresco. Canny aún seguía sobre mí, exigiendo que me rindiera después de la épica batalla de cosquillas que acabábamos de tener.

—¿Quién se rinde? —preguntó Jennie con una ceja levantada, cruzando los brazos mientras nos observaba con esa mirada mezcla de amor y diversión.
—¡Mami Lisa se rindió! —gritó Canny triunfante, levantando los brazos como si hubiera ganado una gran guerra.
—¡Jamás! —respondí, rodando y atrapándola una vez más para otro ataque de cosquillas.

Jennie soltó una carcajada y se dejó caer a mi lado, acariciando mi cabello.

—Bueno, si logras sobrevivir a Canny, te aviso que más tarde iremos a la cascada. Quiero llevarla a nadar un rato. Hace mucho que no pasamos tiempo solo las dos.

Canny saltó emocionada, sus ojos brillando de felicidad.

—¡Sí, mami Jennie! ¡Quiero nadar mucho! ¡Vamos a saltar desde las rocas!

Jennie le sonrió y asintió.

—Claro que sí, pequeña. Pero con mucho cuidado, ¿de acuerdo?

Mientras tanto, Day se quedó sentada en el césped, jugando con un mechón de su cabello.

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora