Pov Lisa.
Quinto mes.
El quinto mes llegó y, con él, un infierno personal para mí.
Jennie pasó de no querer despegarse de mí a no querer verme ni en pintura.
—¡Todo esto es tu culpa, Lalisa! —gritó desde la cocina mientras lanzaba una almohada en mi dirección.
Me agaché justo a tiempo para esquivarla y la miré con el ceño fruncido.
—¿Mi culpa?
—¡Sí! ¡Eres una maldita alfa con una esencia llena de vida! ¡Solo me miraste y ya quedé embarazada otra vez!
La forma en la que lo decía… Dioses.
No sabía si reírme o salir corriendo.
Jennie estaba sentada en la mesa con una taza de té entre sus manos, su pancita redonda asomándose bajo la blusa suelta que llevaba.
Se veía hermosa. Tan hermosa como letal.
—Cariño… no es como si hubiera sido intencional…
Jennie me lanzó una mirada asesina y sentí un escalofrío en la espalda.
—¿Me estás diciendo que esto fue un accidente?
¡Mierda!
—¡No, no, no! ¡Fue el mejor regalo de todos! —exclamé rápidamente, levantando las manos en señal de rendición.
Jennie bufó y giró la cara con molestia.
—No quiero verte.
Auch.
—Amor…
—¡Fuera!
Solté un suspiro y me pasé una mano por el cabello.
Los cambios de humor de Jennie estaban peor que nunca.
Si un día quería devorarme con besos, al siguiente no soportaba que respirara cerca de ella.
Yo solo quería abrazarla y darle amor, pero no me dejaba ni tocarla.
Fue entonces cuando se me ocurrió una brillante idea.
Si yo no podía cuidarla, alguien más lo haría por mí.
Me giré hacia nuestras tres pequeñas alfas, que estaban observando la escena con curiosidad.
Canny, Day y Anna. Nuestras hijas.
Las llamé con un movimiento de cabeza y ellas corrieron hacia mí.
—Niñas, tenemos una misión importante.
Las tres abrieron los ojos como platos.
—¿Qué misión, mami? —preguntó Day, la más seria de las tres.
Me agaché a su altura y bajé la voz, como si estuviera confiándoles un secreto.
—Mami Jennie está embarazada y sufre muchos cambios de humor. Necesita mucho amor y cuidado… y como no me deja acercarme, ustedes serán mis aliadas.
Las cachorras entrecerraron los ojos, analizando la situación.
—¿Quieres que nos aseguremos de que mami esté bien? —preguntó Canny.
Asentí con seriedad.
—Exacto.
Las tres se miraron y luego asintieron con decisión.
—¡Cuidaremos a mami! —exclamó Anna, alzando un puño en el aire.
Sonreí con orgullo.
Mis hijas eran las mejores.
ESTÁS LEYENDO
Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
