XIV

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Pov Jennie.

El reloj en la pared marcaba las tres de la madrugada, y yo seguía despierta. Me había envuelto en una manta mientras permanecía sentada en el sofá, con la mirada fija en la puerta. Sabía que Lisa llegaría pronto, pero la espera se hacía eterna. Mi corazón latía con ansiedad, preguntándome en qué estado volvería, si estaría herida o si traería consigo más problemas de los que ya teníamos.

Finalmente, escuché el sonido de la puerta abrirse. Me levanté de inmediato, sintiendo un nudo formarse en mi garganta. Lisa entró con el rostro cansado, su ropa algo arrugada y su expresión cargada de emociones que no sabía si quería compartir. Pero en el momento en que sus ojos se encontraron con los míos, su postura rígida pareció relajarse.

—Jennie… —susurró, y en menos de un segundo, estaba en sus brazos.

Me aferré a ella con fuerza, inhalando su aroma familiar. Mi alfa. Mi hogar. Lisa me envolvió con sus brazos y dejó un beso en mi cabello antes de apartarse apenas lo suficiente para buscar mis labios. Su beso fue profundo, necesitado, como si con él quisiera borrar todo lo ocurrido en el día. Yo correspondí, pero con cautela. Sabía lo que venía después.

Lisa deslizó sus labios hacia mi cuello, depositando besos que enviaban un escalofrío por mi piel. Sus manos viajaron por mi cintura, atrayéndome más a su cuerpo con intenciones claras. Su lengua delineó mi piel, y una parte de mí quiso rendirse, entregarse como siempre lo hacía. Pero entonces, una imagen cruzó mi mente como un relámpago.

El momento en que Taehyung me tuvo contra el suelo. Su aliento contra mi cuello. El miedo paralizante que sentí.

Mi cuerpo se tensó y un impulso irracional me hizo apartarme de golpe. Lisa frunció el ceño al sentir mi rechazo repentino.

—¿Jennie? —Su voz estaba cargada de confusión. Dio un paso hacia mí, pero yo retrocedí.

—Lisa, yo… —Tragué con dificultad, sintiendo el peso de sus ojos fijos en mí—. No quiero.

El silencio que cayó entre nosotras fue pesado. Lisa me miró con una mezcla de sorpresa y desconcierto.

—¿No quieres? —repitió, como si las palabras no tuvieran sentido para ella. Su mandíbula se tensó—. Jennie, soy tu alfa. Nunca te haría daño.

—Lo sé —dije rápidamente, sintiéndome culpable de inmediato—. No es eso, Lisa. No es por ti…

Ella dio otro paso, su voz bajó, buscando entenderme.

—Entonces, ¿qué es? Dímelo.

Mis labios se separaron, pero ninguna palabra salió. ¿Cómo podía explicarle algo que ni yo misma terminaba de procesar? El miedo aún estaba incrustado en mi piel, y la idea de volver a estar en una situación íntima, incluso con Lisa, me hacía sentir demasiado vulnerable.

—Solo… necesito tiempo —susurré, abrazando mis propios brazos.

Lisa apretó los labios, su mirada se oscureció con frustración. Sabía que no era una negativa permanente, pero el hecho de que la rechazara justo en este momento, cuando lo único que buscaba era conectar conmigo después de un día tan difícil, la afectó más de lo que probablemente admitiría.

—Bien —dijo al final, su voz neutra, aunque sus ojos reflejaban el conflicto interno en su pecho—. Tómate el tiempo que necesites.

Me giré, sin saber qué más decir, sin saber cómo hacer que esto doliera menos para las dos.

Caminé por el pasillo con la intención de llegar a mi habitación y finalmente tratar de dormir un poco, pero un sonido suave, casi imperceptible, me detuvo en seco. Fruncí el ceño y agucé el oído. Era un llanto. Pequeño, ahogado, pero inconfundible.

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora