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Pov Lisa.
El aire era sofocante, pero no por calor, sino por el aroma embriagador que llenaba cada rincón de nuestra cabaña. Durazno y chocolate. Su aroma. Su necesidad. Jennie estaba sentada en el borde de la cama, el cabello húmedo cayendo en suaves ondas sobre sus hombros tras su baño. Su piel brillaba bajo la luz tenue, y su mirada, esa mirada que me podía consumir entera, estaba fija en mí.
Yo apenas podía respirar. Mi propio aroma, menta, frambuesa y café, empezaba a salir en oleadas que luchaban por reclamar el espacio, por mezclarse con el suyo, por envolverse a su alrededor y hacerla mía. Cada célula de mi cuerpo gritaba por ella, por mi Luna, pero aún no podía moverme. Estaba atrapada en la tensión que había crecido entre nosotras, una necesidad tan fuerte que hacía que mis piernas se sintieran como si fueran de piedra.
"Lisa..." Su voz llegó a mí como un susurro, suave pero cargada de un anhelo que sentí vibrar en mi pecho. No había urgencia en sus palabras, pero había algo peor: expectación. Ella sabía lo que estaba haciendo.
Jennie siempre sabía.
—Jennie… —respondí, mi voz grave y rota. Mis uñas se clavaron ligeramente en mis palmas para mantener el control. Quería correr hacia ella, pero algo me detenía, algo en la manera en que me miraba, como si supiera que iba a caer primero.
Su sonrisa fue pequeña, pero devastadora. Se levantó con una lentitud que me hizo rechinar los dientes, el aroma de su cuerpo intensificándose con cada paso que daba hacia mí. Cuando estuvo a solo un par de pasos, paré de respirar.
—¿Por qué estás tan lejos, Alfa? —preguntó, sus palabras arrastrándose como un susurro entre el deseo y la provocación.
Tragué saliva. Mi lobo rugía dentro de mí, su cola agitándose, queriendo reclamarla, tocarla, hundirse en su aroma hasta no saber dónde terminaba ella y dónde comenzaba yo. Pero me mantuve firme. Apenas.
—Jennie… tú no lo entiendes… —dije, aunque mi voz carecía de convicción. Mi cuerpo entero ardía por ella, pero quería darle espacio. Quería que ella tomara la decisión.
—¿No entiendo? —repitió, ladeando la cabeza mientras una chispa de desafío brillaba en sus ojos. Luego cerró la distancia entre nosotras, sus manos subiendo hasta posarse en mi pecho, justo sobre mi corazón, que martillaba como si fuera a romperse.
El contacto fue mi perdición.
Un gruñido escapó de mi garganta, y en un instante, mis manos estaban en su cintura, tirándola contra mí. Mi nariz se hundió en su cuello, inhalando profundamente, llenándome de su olor, ese dulce durazno y chocolate que me hacía perder el control.
—Jennie… —murmuré contra su piel, mi voz cargada de necesidad—. Estás jugando con fuego.
Ella rió suavemente, un sonido que hizo que mi lobo se agitara aún más.
—¿Y qué vas a hacer al respecto, Alfa?
Su provocación fue la chispa que encendió la llama. La giré con cuidado, empujándola suavemente contra la pared mientras mis labios apenas rozaban los suyos. Mi control colgaba de un hilo, y ella lo sabía.
—Dime que pare —le susurré, mi aliento cálido sobre su boca, mis manos firmes pero gentiles sosteniéndola.
Jennie no respondió con palabras. En lugar de eso, sus dedos se hundieron en mi cabello, tirando de mí para cerrar la distancia entre nosotras. Fue todo lo que necesité.
El mundo desapareció. Todo lo que importaba era ella, su aroma, su cuerpo contra el mío, y la manera en que su voz apenas contenía el mismo deseo que yo sentía. El celo había comenzado, y sabía que esta semana sería una prueba de nuestra fortaleza, pero también de nuestro amor.
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
