XLIX

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Pov Jennie.

El sol brillaba con fuerza sobre el campo, iluminando la escena frente a mí. Lisa corría de un lado a otro con una sonrisa radiante, esquivando a Minho y a Anna mientras las mellizas reían a carcajadas intentando alcanzarla. Rose, como siempre, gritaba instrucciones desde un costado, completamente metida en el partido, mientras que una pequeña Rami de cinco años daba saltitos emocionados, queriendo unirse al juego pero sin saber exactamente qué hacer.

Yo, por mi parte, estaba sentada en una manta bajo la sombra de un gran árbol, observando a mi familia con una mezcla de ternura y orgullo. A mi lado, Jisoo acariciaba su vientre con una expresión de paz absoluta.

—Se nota que estás en tu mejor momento —comenté con diversión, viendo cómo su mano nunca se separaba de su estómago.

—¿Lo dudas? —rió ella, mirando a su esposa que intentaba esquivar a Day en el campo—. Este pequeño se mueve demasiado, creo que será tan inquieto como Minho.

Solté una pequeña risa y, sin darme cuenta, llevé una mano a mi vientre. Sentí un vuelco en el corazón, una mezcla de emoción y nerviosismo.

Porque yo también estaba embarazada.

Esa misma mañana, cuando Lisa y los niños habían salido, me hice la prueba en silencio, sin decirle nada a nadie. Y cuando vi el resultado positivo, una ola de felicidad y ansiedad me recorrió el cuerpo.

Habíamos pasado los últimos cuatro años evitando tener más cachorros, asegurándonos de que los seis que ya teníamos recibieran toda nuestra atención. Pero en el último mes, sin decirle a Lisa, había dejado las pastillas.

Simplemente… lo deseaba.

Ver a mis bebés crecer, verlos formar sus propios lazos, sus propias historias… Me hacía querer otro más. Un pequeño que trajera aún más amor a nuestra familia.

—Jennie… —la voz de Jisoo me sacó de mis pensamientos. Me miraba con el ceño ligeramente fruncido—. Estás muy callada, ¿en qué piensas?

No pude evitar sonreír.

—En que Lisa va a desmayarse cuando le diga que vamos a tener otro cachorro.

Jisoo abrió los ojos de par en par antes de soltar una carcajada.

—¡¿Qué?! ¡Jennie! ¿En serio?

Asentí con una sonrisa orgullosa.

—Esta mañana me hice la prueba. Salió positiva.

Jisoo me abrazó con emoción.

—Lisa va a entrar en shock… —susurró entre risas.

—Lo sé —admití, imaginándome su reacción—. Pero estoy segura de que, después de que el impacto pase, se pondrá más feliz que nadie.

Jisoo me miró con complicidad y luego volvió la vista al campo, donde Lisa reía mientras burlaba a Rose para hacer un gol.

Yo la observé también, sintiendo una calidez inmensa en el pecho. Lisa era un torbellino, a veces infantil, a veces intensa, pero siempre llena de amor por nuestra familia.

Y pronto, íbamos a ser uno más.

Jisoo suspiró y luego se giró hacia mí con una mirada traviesa.

—Y dime… ¿cómo va Canny con sus omegas?

Bufé al instante, rodando los ojos mientras cruzaba los brazos sobre mi pecho.

—Esas dos tienen a mi hija agarrada de las orejas —solté con frustración—. La manejan con una mano, Jisoo, ¡una sola mano!

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora