XLIV

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Pov Jennie.

El sonido del agua corriendo llenaba el baño, creando una atmósfera relajante mientras el vapor envolvía el espacio. Cerré los ojos y dejé que el agua caliente cayera sobre mi piel, aliviando la tensión de mi cuerpo.

Dos días habían pasado desde el nacimiento de Hana y Jane.

Dos días desde que nuestras vidas cambiaron una vez más.

Ahora estábamos de regreso en nuestra cabaña, rodeadas del calor de nuestra familia.

Mientras el agua acariciaba mi piel, mi mente viajó al momento en que nuestras hijas alfas conocieron a sus nuevas hermanitas.

Flashback

La emoción en la cabaña era palpable.

Lisa y yo habíamos llegado con nuestras pequeñas en brazos, listas para presentarlas oficialmente a sus hermanos mayores.

Canny, Day y Anna estaban sentadas en el sofá, inquietas, sus cuerpos tensos por la emoción contenida.

Leo, por otro lado, estaba en el suelo jugando con unos bloques de madera, completamente ajeno a la expectación en el ambiente.

Apenas cruzamos la puerta, Canny se puso de pie de inmediato, sus ojos brillando con emoción y nerviosismo.

Lisa y yo intercambiamos una mirada antes de acercarnos a nuestras hijas alfas.

-Chicas -dije con una sonrisa tierna-, ellas son Hana y Jane.

Canny fue la primera en dar un paso al frente.

Sus ojos oscuros se llenaron de lágrimas cuando vio a sus hermanitas.

-Son... son tan pequeñas... -susurró con la voz entrecortada.

Con cuidado, se inclinó y dejó un beso suave en la frente de ambas.

Luego, sin dudarlo, comenzó a frotar su mejilla contra ellas, impregnándolas con su aroma a menta y vino.

Lisa sonrió con orgullo al verla actuar con su instinto alfa tan marcado.

-Buen trabajo, mi niña -susurró, revolviendo su cabello con cariño.

Day, siempre analítica, se acercó con más cautela.

Observó a sus hermanitas por un momento, con su rostro serio e inexpresivo.

Se inclinó, las olfateó con suavidad y, finalmente, dejó escapar un suave ronroneo de satisfacción.

-Huelen delicioso... -murmuró, quedándose de pie junto a nosotras sin apartar la vista de las bebés.

Mis labios se curvaron en una sonrisa.

-Son nuestras pequeñas omegas -le dije con cariño.

Day asintió con aprobación y se quedó quieta, observándolas con amor.

Pero Anna...

Anna parecía dudar.

Lisa y yo la observamos en silencio, esperando a que diera el primer paso.

Sus manitas pequeñas se apretaban en los costados de su vestido, y su mirada saltaba de nosotras a sus nuevas hermanitas.

-¿Anna? -dije con voz suave-. ¿No quieres saludarlas?

Ella levantó la mirada hacia mí y mordió su labio inferior.

-Tengo miedo de hacerles daño... -susurró con inseguridad.

Lisa se agachó frente a ella y le tomó las manitos con ternura.

-No tengas miedo, cariño. Eres su hermana mayor, nunca podrías lastimarlas.

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora