LV

1.7K 199 32
                                        

Pov Jennie.

El viento fresco de la colina acariciaba mi rostro mientras me recostaba sobre el pecho cálido y fuerte de Lisa. Su respiración pausada y rítmica me envolvía como un susurro reconfortante, marcando el compás de nuestra tranquilidad compartida. La luz dorada del atardecer pintaba el cielo con tonos naranjas y rosados, reflejándose en las copas de los árboles y en el amplio territorio que ahora pertenecía a nuestra manada.

Desde aquí arriba, todo se veía en armonía.

Nuestra manada se había fortalecido como nunca antes. Lo que antes era solo un grupo de lobos unidos por necesidad, ahora era una verdadera comunidad en crecimiento. Cada vez más familias llegaban en busca de refugio y protección bajo el liderazgo de Lisa. Y mi alfa lo había logrado: bajo su mando, nuestra manada se convirtió en la más grande y poderosa del continente. Habíamos formado alianzas con otras manadas, algunas que jamás hubiéramos imaginado tener de nuestro lado. Nuestros guerreros estaban mejor entrenados, nuestras tierras eran prósperas y, lo más importante, nuestra familia estaba creciendo.

Yo estaba creciendo.

Miré mi vientre abultado y pasé las manos sobre él con cariño. Siete meses. Siete meses desde que supe que otro pequeño milagro venía en camino. Lisa, que me sostenía con firmeza contra su cuerpo, deslizó sus manos hasta cubrir las mías, entrelazando nuestros dedos sobre mi abdomen.

—¿Cómo te sientes? —murmuró, su aliento cálido acariciando mi cuello.

Sonreí suavemente, apoyando mi cabeza contra su hombro.

—Feliz. Un poco cansada, pero feliz.

Lisa soltó una risita y dejó un beso en mi sien.

—Cargar a un futuro alfa no es tarea fácil.

Rodé los ojos, aunque una sonrisa se dibujó en mis labios.

—No sabemos si será alfa. Podría ser omega o beta.

—No importa lo que sea —susurró Lisa con cariño—. Lo amaremos igual.

Y lo decía con una seguridad absoluta.

Suspiré, disfrutando la paz del momento, sintiendo la calidez de su cuerpo y el amor que me rodeaba. Lisa y yo habíamos construido todo esto. Juntas.

Sin pensarlo, las palabras salieron de mi boca.

—Gracias, Lisa.

Sentí que su cuerpo se tensaba levemente detrás de mí.

—¿Por qué? —preguntó, su tono suave y curioso.

Apreté sus manos entre las mías y cerré los ojos.

—Porque gracias a ti tengo todo esto —dije en un susurro lleno de emoción—. Porque tengo un hogar, una familia. Porque estoy rodeada de amor.

Lisa no dijo nada de inmediato, pero sentí su abrazo hacerse más fuerte, su pecho subiendo y bajando en una respiración profunda.

—Porque no tengo que esconderme —continué, mi voz temblando—. No tengo que temer. No recibo golpes. No paso hambre. No siento miedo cuando me miras…

Lisa inhaló bruscamente, su agarre sobre mí temblando apenas.

Sabía que esas palabras le dolían.

Sabía que le recordaban la vida que tuve antes de ella.

Pero no podía evitar decirlas.

—Si me hubieras preguntado hace diez años si creía que algún día sería así de feliz… —Mi voz se quebró, y las lágrimas llenaron mis ojos antes de poder detenerlas—. Habría dicho que no.

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora