Pov Jennie.
Ha pasado una semana desde aquella noche caótica. Todo había vuelto a una aparente normalidad… excepto por un pequeño detalle: Lisa.
Al principio, pensé que lo de sus náuseas matutinas desaparecería con los días, pero no. Cada mañana, sin falta, la encontraba inclinada sobre el inodoro, vomitando lo poco que había comido antes. Lo más extraño era que, a pesar de lo mal que decía sentirse, su apetito seguía intacto, especialmente para sus absurdos antojos.
Un día era fresas con aguacate, al siguiente duraznos con crema de maní, y esta mañana, para mi absoluto horror, había insistido en comer pescado con chocolate.
—cariño, por favor, dime que no vas a comerte eso. —Miré el plato con repulsión, sintiendo náuseas solo con el olor.
Mi alfa, en cambio, sonrió ampliamente y tomó un trozo de pescado bañado en chocolate derretido.
—No lo sé, huele delicioso. —Y sin más, se lo metió a la boca.
Hice una mueca y desvié la mirada.
—Voy a vomitar yo también…
Lisa solo rió y siguió comiendo como si nada.
Pero los vómitos y los antojos raros no eran lo único nuevo. No. Lisa estaba actuando… extraña.
Mi alfa siempre había sido protectora conmigo, pero últimamente su comportamiento había cruzado la línea de lo razonable.
Ahora, cada vez que salíamos a la aldea, Lisa se mantenía pegada a mí como una lapa. Literalmente. Si no me estaba abrazando, me tenía tomada de la mano, con un brazo sobre mis hombros o, peor aún, con su cara enterrada en mi cuello, olfateándome como si fuera la última vez que iba a verme.
Al principio lo encontré tierno, incluso divertido. Me gustaba que fuera tan cariñosa en público, aunque normalmente no era así.
Pero entonces, empezaron los gruñidos.
La primera vez que ocurrió, fue cuando un alfa cualquiera de la aldea me saludó mientras íbamos de compras.
—Hola, Luna, ¿cómo estás?
No tuve oportunidad de responder. Lisa, quien tenía su brazo alrededor de mi cintura, soltó un bajo y amenazante gruñido.
El alfa se tensó al instante, al igual que yo.
—Ehh… bueno, nos vemos luego. —El pobre hombre se alejó rápidamente.
Me giré hacia Lisa con incredulidad.
—¿Amor, qué fue eso?
Mi alfa me miró con su expresión más inocente.
—Nada.
—Alfa.
—¡Nada!
Pero claramente no era “nada”, porque el mismo patrón se repitió una y otra vez.
Cada vez que un alfa me saludaba, incluso de lejos, Lisa gruñía como un animal territorial.
Pero lo peor, lo verdaderamente insoportable, era cuando Rose estaba presente.
Si Lisa pudiera orinarme para marcarme como suya, estoy segura de que ya lo habría hecho.
Era ridículo. No me dejaba sola ni por un segundo cuando Rose estaba cerca. Si hablábamos, Lisa se aseguraba de meterse en la conversación con comentarios innecesarios. Si Rose me tocaba el brazo o me daba un abrazo amistoso, Lisa me envolvía con su propio cuerpo y me llenaba de besos hasta que Rose rodaba los ojos y se alejaba.
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
