Media hora después, la situación dentro de la casa de los Manobal-Kim comenzaba a salirse de control.
Jennie sintió un escalofrío recorrerle la espalda, seguido de un calor intenso que la obligó a soltar un jadeo. Su cuerpo vibraba de una manera extraña, y aunque trató de ignorarlo, la sensación no hizo más que intensificarse.
—Jisoo… —susurró, con la voz temblorosa.
La omega de cabello oscuro también respiraba con dificultad, su piel sonrojada y una fina capa de sudor cubriéndole la frente.
—Me… me siento rara… —confesó Jennie.
Jisoo asintió con la cabeza. Sentía que su cuerpo estaba en llamas, como si algo dentro de ella se estuviera despertando. Su corazón latía rápido, sus sentidos estaban agudizados y cualquier roce contra su ropa se sentía demasiado intenso.
—Acompáñame al cuarto, necesito… necesito algo —dijo Jennie, levantándose torpemente.
Jisoo no dudó en seguirla. Sus pasos eran pesados, como si su cuerpo estuviera más caliente de lo normal, cada movimiento enviándole oleadas de placer inexplicables.
Mientras tanto, en la sala, las alfas no estaban mejor. Lisa respiraba agitada, su camisa se pegaba a su piel por el calor insoportable que sentía. Miró a Rose y notó que ella tampoco estaba bien.
—Rose… —murmuró, pasando una mano por su nuca empapada de sudor—. ¿Te sientes… extraña?
Rose trató de responder, pero en cuanto abrió la boca, un suspiro escapó de sus labios. Su entrepierna palpitaba, sus músculos estaban tensos y la ropa le resultaba insoportable.
—Sí… Dios, ¿qué nos está pasando? —preguntó, tratando de echarse aire con la mano, aunque de nada servía.
Lisa gimió frustrada y, sin pensarlo, se desabrochó los primeros botones de la camisa, dejando su torso medio expuesto.
—No aguanto… ¡está demasiado caliente aquí!
Rose la miró y sin pensarlo hizo lo mismo, desabrochando su pantalón y quitándose la chaqueta que llevaba puesta. Pero nada ayudaba. Su piel ardía, y algo en su interior la empujaba a buscar a su omega.
Lisa la miró de reojo y, como si sus instintos tomaran el control, se puso de pie.
—Voy por Jennie —dijo con decisión.
Rose, sintiendo lo mismo, se apresuró a seguirla.
Cuando Lisa y Rose llegaron al cuarto, sus cuerpos se tensaron ante la escena que se desplegaba frente a ellas. Jennie y Jisoo estaban completamente desnudas, sus pieles cubiertas por una fina capa de sudor, sus manos recorriéndose mutuamente, sus labios entreabiertos dejando escapar jadeos entrecortados.
Lisa sintió cómo su lobo rugía dentro de ella, su instinto de alfa reclamando lo que era suyo. Sus ojos recorrieron la figura de Jennie, pero inevitablemente también se detuvieron en Jisoo, su vientre ligeramente abultado por el embarazo. Su mente le jugó una mala pasada, imaginando el placer de tocarla también, aunque fuera solo por un segundo.
Antes de que pudiera reaccionar, un fuerte empujón la sacó de sus pensamientos. Rose la miraba con el ceño fruncido, los labios apretados en una línea delgada.
—No mires a mi Omega de esa forma —gruñó Rose, protectora.
Lisa chasqueó la lengua y le dedicó una sonrisa burlona.
—Entonces, ¿qué esperas para ayudarla? —dijo con un deje de provocación.
Rose no necesitó más palabras. Con un gruñido de deseo, se lanzó sobre Jisoo, atrapando sus labios en un beso intenso y desesperado. Jisoo jadeó ante el contacto, pero no se resistió, en cambio, correspondió con la misma intensidad, enredando sus dedos en el cabello de Rose y presionando sus cuerpos juntos.
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
