Pov Lisa.
El bosque estaba tranquilo esta mañana.
Caminaba lentamente entre los árboles, escuchando el susurro de las hojas al moverse con la brisa. Un par de pajaritos trinaban en lo alto de las ramas, y a lo lejos, un par de conejitos saltaban juguetonamente entre la hierba húmeda por el rocío.
Respiré profundamente, llenando mis pulmones de aire fresco.
Los últimos dos años habían sido una locura.
Porque sí, ya habían pasado dos años desde aquella tarde en la colina, cuando Jennie y yo hablamos sobre el futuro, cuando imaginamos cómo sería nuestra vida en diez años… Y aunque el futuro aún nos esperaba, el presente ya nos había sorprendido de muchas formas.
¿Cómo olvidar el día en que nacieron nuestros segundos mellizos?
El recuerdo llegó de golpe, tan nítido como si estuviera ocurriendo ahora mismo.
Flashback
Jennie apretó con fuerza mi mano.
—Lisa, te juro que si no sacas a estos cachorros ahora mismo, voy a matarte.
Sonreí, aunque mi Omega estaba claramente sufriendo.
—No creo que estés en posición de matarme ahora mismo, amor.
Jennie me fulminó con la mirada.
—Lisa. Manoban.
Tragué saliva.
—Sí, sí, lo siento… Ya vienen, mi amor. Respira, ya vienen.
Jennie gruñó, apretando los dientes. La habitación estaba llena de energía, con Rose y Jisoo ayudándola a empujar, y nuestra curandera dando indicaciones.
Los gritos de Jennie llenaron la habitación, hasta que, finalmente, el primer llanto se escuchó.
Un alivio indescriptible me recorrió el cuerpo.
—Es un niño —anunció la curandera con una sonrisa, envolviendo al pequeño en una manta antes de colocarlo en los brazos de Jennie.
Jennie lo sostuvo contra su pecho, lágrimas rodando por su rostro.
—Hola, mi amor —susurró, acariciando su diminuto rostro.
Pero no tuvimos mucho tiempo para emocionarnos porque el segundo bebé estaba en camino.
Jennie volvió a apretar mi mano con fuerza.
—Lisa, no me sueltes.
—Jamás —respondí, besando su frente con dulzura.
Con un último esfuerzo, otro llanto resonó en la habitación.
La curandera sonrió nuevamente.
—Es una niña.
Mi corazón se detuvo por un segundo.
Un niño y una niña.
Jennie lloraba mientras sostenía a ambos en sus brazos.
—Son hermosos —susurré, sintiendo mis propios ojos humedecerse.
Ambos tenían el cabello castaño, como su madre. Pero lo que más me impactó fueron sus ojos…
Ojos azules.
Los mismos que los míos.
Jennie y yo nos miramos, sonriendo entre lágrimas.
—Luca y Lara —susurró Jennie, y asentí de inmediato.
Ese era su nombre.
Luca y Lara Manoban-Kim.
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
