Pov Jennie.
Esa tarde, el doctor vino a revisar a Lisa, pero para mi sorpresa, no encontró nada fuera de lo normal. Aparte del malestar estomacal y los vómitos, parecía estar en perfecto estado de salud. Aun así, le recetó unas pastillas para calmar su estómago y evitar más arcadas.
Lisa no estuvo muy emocionada con la idea de tomar medicamentos, pero después de hacerle ojitos y prometerle que le prepararía su cena favorita, aceptó sin quejarse demasiado.
Cuando Rose y Jisoo llegaron con las niñas, todo parecía haber vuelto a la normalidad. Después del desastre de la noche anterior, me alegraba ver que el ambiente estaba más tranquilo.
Los niños se pusieron a jugar en la sala, mientras Leo dormía plácidamente en su moisés. Decidí preparar unas onces para todos y nos sentamos en el comedor a conversar.
Todo estaba bien.
Hasta que Lisa dejó caer su cuchara con un golpe seco contra la mesa.
El sonido me hizo girar la cabeza inmediatamente hacia ella.
Lo que vi me puso en alerta.
Lisa estaba completamente roja, con un tic incontrolable en el ojo y la mandíbula apretada con tanta fuerza que podía ver cómo los músculos de su cuello se tensaban.
—Lisa… —llamé con cautela—. ¿Estás bien?
No me respondió.
Solo miraba fijamente a Rose como si quisiera arrancarle la cabeza.
Mi estómago se hundió en ese instante.
Entendí lo que estaba pasando.
Su lobo había vuelto.
Lisa se levantó lentamente de la silla, con los puños apretados y la mirada oscura. Cada paso que daba hacia Rose estaba cargado de tensión.
—Tú… —dijo con voz grave—. Besaste a mi Omega.
Rose abrió los ojos con pánico y se aferró al brazo de Jisoo, tratando de esconderse detrás de ella.
—Lisa, tranquila…
—Te vi desnuda —continuó Lisa, ignorándome por completo—. Tocaste a mi Omega.
—Lisa… —intenté intervenir, pero fue inútil.
Rose, con nerviosismo, trató de defenderse.
—T-Tú también viste a Jisoo desnuda —balbuceó—. Y la besaste.
Eso no calmó a Lisa.
Peor aún, la hizo enfurecer más.
Sus ojos brillaron con rabia y dio un paso más cerca de Rose.
Rose tragó saliva y miró a Jisoo, como si esperara que la salvara, pero mi pobre amiga no podía hacer mucho en su estado.
—¡Rose, corre! —le gritó Jisoo.
Rose no se lo pensó dos veces. Se dio la vuelta y salió disparada de la casa.
Lisa rugió y fue tras ella.
—¡Lisa, detente! —grité, levantándome de un salto.
Pero no me escuchó.
Sin pensarlo más, salí corriendo tras ellas.
Mis piernas se movían más rápido de lo que jamás había corrido en mi vida. La adrenalina me llenaba el cuerpo, el corazón me retumbaba en el pecho y mis pulmones ardían con cada inhalación.
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
