XXVII

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Pov Lisa.

Jennie… sé que estás ahí.

Mi lobo gruñía dentro de mí con impaciencia mientras la observaba en la camilla.

Llevaba días intentando todo, hablándole, acercándole a nuestro hijo, dejando que las niñas la marcaran con su olor…

Nada.

Pero anoche, por primera vez, sentí su lobo.

No fue mucho. Solo un gruñido bajo, una reacción instintiva al verme con Irene.

Celos.

Jennie siempre ha sido territorial…

Y si eso era lo que la hacía reaccionar… entonces iba a usarlo a mi favor.

Sabía que estaba jugando con fuego.

Sabía que podía terminar muy mal.

Pero si funcionaba… si lograba traerla de vuelta… valía la pena intentarlo.

Así que planeé todo.

Cuando llegó la noche, llevé al cachorro a la incubadora y acomodé un par de mis camisas dentro para que siguiera sintiéndome cerca.

Las niñas estaban con Jisoo, lejos de cualquier posible desastre.

Y Rose… bueno, ella estuvo a punto de golpearme cuando le dije lo que haría.

—¿Estás loca? —me susurró, con los brazos cruzados—. Si Jennie despierta y cree que Irene es una amenaza, la va a destrozar.

—Voy a protegerla —le aseguré—. Pero tengo que intentarlo.

Rose me miró como si quisiera sacudirme hasta hacerme entrar en razón, pero al final, soltó un suspiro de resignación.

—Voy a estar afuera. Si escucho algo raro, entro a detener esa locura.

Asentí.

Todo estaba listo.

Solo faltaba Irene.

Esperé a que el hospital estuviera más silencioso antes de buscarla.

Cuando la encontré en la estación de enfermeras, supe que no iba a aceptar fácilmente.

—Lisa… no.

—Por favor —le pedí, mirándola a los ojos—. Necesito tu ayuda.

Ella apretó los labios.

—Sabes lo que puede pasar si esto sale mal…

—Lo sé.

—¿Y aún así quieres arriesgarte?

—Sí.

Irene suspiró.

—Eres una maldita terca.

—Siempre lo he sido.

Al final, aceptó.

Pero no sin antes advertirme:

—Si muero, te voy a jalar las patas desde el otro mundo.

Sonreí de lado.

—Jennie no te va a matar.

—No estoy tan segura de eso.

Minutos después, estábamos de regreso en la habitación.

El plan era simple.

Irene tenía que acercarse a mí, tocarme, hacer lo suficiente para provocar una reacción en Jennie.

Stitches - Jenlisa GipHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora