Jennie gruñó, sus colmillos brillando bajo la luna mientras rodeaba a Nayeon.
— ¿Por qué sigues con esto? —espetó Jennie, esquivando un zarpazo de Nayeon—. Todo esto… todo este caos, solo porque Lisa nunca te amó como querías.
Nayeon soltó una carcajada llena de amargura.
— ¡Cállate! —rugió, abalanzándose sobre Jennie con furia—. ¡Lisa es mía! ¡Siempre lo fue! ¡Tú le lavaste el cerebro, la alejaste de mí!
Jennie bloqueó el ataque con fuerza, sus patas clavándose en la tierra húmeda.
— No, Nayeon. Tú la perdiste el día que decidiste lastimarla —dijo entre dientes, empujándola hacia atrás—. El amor no es posesión. No es dolor.
Los ojos de Nayeon ardían con locura.
— ¡Cállate! —gritó, lanzándose sobre Jennie y mordiéndola en un costado.
Jennie gruñó de dolor, pero contraatacó, hundiendo sus garras en el hombro de Nayeon y lanzándola al suelo.
— ¿Crees que esto hará que Lisa te ame? —espetó Jennie, con la respiración agitada—. ¿Que matarme cambiará algo?
Nayeon se incorporó, jadeante y cubierta de heridas.
— Si no es conmigo… no será con nadie.
Jennie vio el destello de locura en los ojos de la omega y supo que no pararía hasta destruir todo.
— Entonces tendrás que matarme —desafió Jennie, mostrándole los colmillos—. Pero te advierto, Nayeon… si fallas, yo no tendré piedad.
Pov Lisa.
Golpes. Mordidas. Sangre.
Todo era un caos.
Sana y yo nos atacábamos con una brutalidad que solo podía significar una cosa: una de las dos iba a morir esta noche.
Mi lobo rugió con rabia, esquivando una embestida y lanzándose contra ella con la fuerza de un relámpago.
—Eres patética, Lisa. —escupió Sana entre gruñidos, su aliento caliente rozando mi hocico mientras intentaba morderme el cuello.
Me reí, una risa gutural y cruel.
—¿Patética yo? —bloqueé su golpe con una garra y la empujé hacia atrás—. Peor eres tú… luchando por una Omega que nunca te amó.
El gruñido de Sana fue tan feroz que hasta el suelo pareció estremecerse.
Apreté los colmillos con una sonrisa de satisfacción.
Le dolió.
—Nayeon siempre me amará a mí.
—¡Cállate!
—Tenemos una hija juntas.
—¡MALDITA SEAS, CÁLLATE!
—Siempre serás una sombra.
Sana rugió con furia descontrolada y se lanzó contra mí con todo su peso. Caímos al suelo, rodando entre la tierra y la sangre.
La tenía.
Estaba ganando.
Mi cuerpo estaba desgarrado, mis patas temblaban, pero podía sentir la victoria en la punta de mis colmillos.
La derribé, la mordí en un costado, desgarrando piel y músculo.
Sana aulló de dolor.
Le iba a dar el golpe final cuando…
ESTÁS LEYENDO
Stitches - Jenlisa Gip
Fanfiction-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
