Pov Lisa.
El sonido de los bloques de Lego chocando llenaba la sala mientras me sentaba en la alfombra con Leo y mis pequeñas gemelas. Leo, con casi cuatro años, estaba completamente concentrado en armar una torre más alta que él, su lengua apenas asomando entre sus labios en un gesto de concentración pura.
—¡No, eso no se hace! —exclamó cuando Hana derribó su construcción con una risita malvada.
—¡Mía! —dijo Jane, tomando un bloque y metiéndoselo a la boca.
—¡No se come, Jane! —la regañé con paciencia mientras le quitaba la pieza.
Las dos pequeñas me miraron con ojos inocentes antes de soltar carcajadas y salir corriendo, probablemente a causar más caos en otro lado de la casa.
Suspiré. Estas dos pequeñas demonios me habían robado el sueño, la paciencia y casi la cordura.
Flashback:
Las primeras semanas con ellas fueron un infierno. Si una dormía, la otra lloraba. Si una quería comer, la otra vomitaba. Y yo, con la esperanza de que mi Alfa impusiera respeto, me encontraba cubierta de leche y vómito más veces de las que quería admitir.
Y no podía olvidar sus sonrisas.
No para mí. No, claro que no.
Cada vez que Rose, Jisoo, Jungkook o cualquier otro lobo de la manada se acercaban a ellas, sonreían y balbuceaban de una manera que los dejaba completamente embobados.
Yo, por otro lado, me pasaba gruñendo como una loba celosa.
Jennie se reía de mí y decía que era ridícula.
—Lisa, son bebés —me dijo una noche mientras me abrazaba en la cama.
—Son unas coquetas —refunfuñé.
Jennie soltó una carcajada antes de besarme la mejilla.
—Eres adorable cuando te pones celosa.
—No estoy celosa —mentí.
Fin del flashback.
Mientras tanto, en el sofá, mis mellizas de ocho años, Canny y Day, estaban pegadas al televisor viendo algún programa que no me interesaba. Anna, de la misma edad, tenía las piernas cruzadas y una expresión aburrida mientras cambiaba los canales sin interés.
—¿No hay nada mejor que ver? —preguntó Anna con fastidio.
—Si no te gusta, vete a otro lado —respondió Canny sin apartar la vista de la pantalla.
Anna resopló pero no se movió.
Las observé en silencio. Eran tan distintas y, sin embargo, todas tenían una presencia fuerte. Day con su actitud analítica y tranquila, Canny con su rebeldía innata y Anna con su indiferencia absoluta hacia todo lo que no le interesara.
Y luego estaba el tema de sus… ¿parejas?
Minho.
Ese niño había estado pegado a Day como si fueran dos mitades del mismo alma desde que tenían cinco años. Y ahora, con ocho, la conexión entre ellos solo había crecido. Era evidente que eran destinados. Sus lobos se relajaban cuando estaban juntos, y Minho tenía la costumbre de acurrucarse con ella cuando leía o hacía la tarea.
Jennie, al principio, intentó negarlo, pero cuando vio que Day se ponía inquieta cuando Minho no estaba cerca, tuvo que aceptarlo.
Flashback:
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Stitches - Jenlisa Gip
Fanfic-- Alfa... por favor, detente, me estás haciendo daño." -- Cállate, omega inútil -- se escuchó el sonido de un golpe en la habitación. -- Por favor, soy tu o-omega -- suplicó. -- Tú jamás serás mi omega -- respondió con frialdad. Ella lo miró con lo...
