¿Por qué estaba diciendo esas cosas?
No se supone que las chicas sean tan
transparentes, ¿cierto? Sentía que estaba poniendo todas las cartas sobre la mesa cuando debería haber estado manteniendo para mí unas.
Pero ya lo había difundido y ahora era vulnerable.
Mi estómago dolía por la ansiedad y la pasta.
—También estoy desesperado por ese sentimiento —dijo Christian—. ¿Sabes lo difícil que es no tocarte en clase? Trato de encontrar razones para tocarte. Como accidentes.
—¿Accidentes?
—Mmhmm. Pasar a tu lado y rozar tu brazo.
—Oh.
—“Accidentalmente” dejar caer tu cuaderno de tu escritorio e inclinarme para recogerlo. —Había un brillo lobuno en sus ojos—. Tratando de echarle un vistazo a tu falda mientras estoy allí abajo.
La piel de todo mi cuerpo ardía.
¡Cielos, a él le gustaba hacerme retorcer!
Pensé que necesitaba una dosis de su propia medicina, y me incliné.
—Son sólo palabras, Christian —dije con mi voz más sensual—. Te respetaría mucho más si en realidad lo hicieras.
Estaba estupefacto, y llevé el plato vacío a la cocina. Luché con el deseo de voltearme y mirarlo. Sabía que estaba mirándome, con la boca abierta.
Lo oí aclararse la garganta.
—Um, ¿estás lista para irnos? —preguntó.
—Casi. Déjame lavarme los dientes primero....
*****
El pequeño local, como dijo Christian, estaba situado en el centro de la ciudad.
Muy pocas veces me aventuraba a ir al centro porque no tenía razón para hacerlo.
Y porque sentía que era demasiado genial para mí.
Ahí era donde la gente que está
a la moda vivía, trabajaba y salía.
Y me di cuenta que eran todos hermosos y con estilo, muy diferentes a mi lado de la ciudad.
Mientras caminábamos por la avenida Crescent, alrededor de gente hermosa vestida con ropa hermosa, silenciosamente le di gracias a Avery por escoger mi atuendo.
—Buen trabajo, Marcus —dijo el portero cuando me miró, revisó mi
identificación y me miró de nuevo. —Ni siquiera es legal. —Levantó su puño, y Christian lo chocó—Anotación.
Puse mis ojos en blanco. ¿En serio?
—¿Tu nombre es Marcus?—pregunté mientras las cimas de mis manos
fueron marcadas con una gran X.
Christian se echó a reír.
—No. Pero a Angel le gusta decirme así.
—¿Ese tipo enorme de allí se llama Angel? —pregunté.
—Sí. —Christian puso su mano en la parte baja de mi espalda y me condujo adentro.
Era exactamente como lo describió: Un pequeño local. Oscuro, lleno de
gente, y ruidoso. DJ Left Brow no estaba tocando todavía; en el club estaban sonando éxitos de la radio.
Era una extraña mezcla de personas: mafiosos de barrio, hipsters como Christian, estudiantes de Georgia Tech vestidos con ropa de escuela, tipos en traje, mujeres en tacones de aguja, mujeres en zapatillas de deporte, un
montón de etnias.
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Grey El Profesor.
Fiksi PenggemarAnastasia Steel es una buena chica. sólo comete un terrible error en su primer año de escuela secundaria que le cuesta diez meses de detención juvenil. Ahora es su último año, a perdido todo: su mejor amiga , la confianza de sus padres, el privileg...
