Capítulo 2,7
Rhett Owens
Estoy aquí.
Cierro mis manos con fuerza en el volante de mi camioneta, las palabras de Vivien no salen de mi cabeza.
Arielle ha tenido pensamientos suicidas y casi lo hace.
Casi… por eso es la insistencia de su madre con los medicamentos, por eso es que ella es así.
Maldita sea.
Todo tiene sentido ahora.
Leves toques en la ventanilla me hacen soltar el aire, desvío mi mirada hacia mí cuñado que me observa intrigado.
Bajo el vidrio con pesadez.
──¿Todo bien?
Niego, suelta un largo suspiro. Sopesa lo que va a decirme pero lo suelta.
──Vivien me contó. Entiendo porque ella no está de acuerdo pero lo que ella piense no debería importarte Rhett. Lo único que debe interesarte es como tú y esa chica se sientan al estar juntos. Es mi humilde opinión.
──Pensé que sabía lo que hacía… ──susurro.
──Sabes lo que haces, Rhett. Porque lo que me contó mi esposa es que en dos años nunca había visto a Arielle tan feliz como está ahora. Solo habla con tu hermana, se que ella va a darte las herramientas que necesitas. ──musita. ──. Te dejo, me esperan para cenar.
──Gracias, Alex.
──Siempre a la orden, cuñado.
Se marcha y yo me pongo en marcha hacia Elli’s no he hablado con Arielle en lo que va de tarde ya que sé que estaba con sus actividades y ahora está trabajando.
Paso antes por la floristería le pedí el favor Hilda de que hiciera el pedido, tecleo un mensaje a Arielle pero no responde, no insisto seguro en cualquiera momento responde.
──Buenas noches.
──Buenas noches… ──susurro. ──. Soy Rhett Owens, vengo a retirar una Dalia turquesa.
──¡Ah sí! La Dalia turquesa…
Se gira hacia unos estantes y sonrío al verla, está envuelta en un cúpula de cristal, exactamente como la rosa de la Bella y la Bestia.
Me la extiende y la tomo con cuidado.
──Hice todo lo que me pidió su secretaria.
──¿La melodía?
Gira un poco la base y detallo la manecilla, le da vuelta y la melodía de Yellow suena. Detallo la inscripción que tiene en la base.
──Me encanta. Muchas gracias.
Le extiendo el pago y ella guarda la Dalia en una caja, con una lazo turquesa a juego.
Recibo la factura, y salgo directo a Elli’s dejo la caja en el piso para que no se caiga.
La dejo en la camioneta en cuanto llego al café, busco con la mirada a Arielle pero está la joven que normalmente atiende la caja.
Me acerco a ella buscando a Arielle pero nada que doy con ella.
──Buenas noches. Bienvenido a Elli’s ¿En qué puedo ayudarlo?
──Buenas noches. ¿Arielle está? Soy su novio.
Ella tensa su mandíbula, y le pide a alguien que quede al tanto de la caja y por alguna razón se hace un vacío un mi estómago.
Viene hacia mí y me separa del resto.
──Ela, tuvo que llevársela. ──dice y mi garganta se seca. ──. Le dio una crisis.
No escucho más nada, salgo disparado del café y subo a mi camioneta, acelero causando un estrago en el tráfico pero me da igual.
Mierda…
Me paso varios semáforos. Marco el número de Arielle pero nada que contesta.
No lo hará, sé que no lo hará pero insisto.
Freno en todo en el frente, y bajo apresurado. Toco la puerta con insistencia al cabo de un rato la puerta se abre.
Noto el rostro afligido de la mamá de Arielle, se hace a un lado y me permite pasar.
──¿Dónde está?
──Esta durmiendo, le di los medicamentos.
──¿Qué pasó?
Resopla, y frota su rostro dejándose caer en el sofá.
──Millie… una ex amiga de Arielle, solían ser muy unidas pero cuando la Ansiedad de Arielle se hizo presente, muchos se alejaron, entre esos ella… hizo un comentario sobre ti.
Elevo mis cejas.
──Dijo algo como que eras demasiado para Arielle. Que eras muy guapo y cosas así.
Cierro mis manos en puño, y tenso mi mandíbula.
──Y ella empezó con los pensamientos… ──susurro, asiente. ──. Quiero verla…
Me detalla de pies a cabeza y asiente.
──Intenta no despertarla, por favor…
──Voy por algo en la camioneta y vuelvo.
Salgo rápido, y busco la caja con la Dalia, vuelvo a la casa y Ela me espera con una taza de té caliente que recibo con gusto.
──Te hará bien…
──Gracias.
Dejo la caja a un lado, y me tomo el té junto a la mamá de Arielle en silencio, no hay nada que decir, solo necesitamos llenarnos de fuerza para ella.
Solo eso.
Termino la taza, y me levanto en silencio, subo las escaleras y sigo hacia la puerta con su nombre en ella.
Abro muy despacio la puerta intentando no hacer ruido, la lámpara de estrellas ilumina el techo, puedo notarla en la cama.
Dejo la caja con la Dalia en su escritorio, y me llevo una sorpresa, imprimió nuestra fotografía en el concierto y la tiene puesta en un portarretratos con los pétalos de las Dalia ya marchitados.
Mi hermosa Arielle.
Rodeo la cama para poder apreciar su rostro, duerme plácidamente, me siento en la cama con cuidado y detallo que en la cuenca de su ojo yace una lágrima sin derramar y mi corazón se estruja.
──Eres demasiado para este mundo de mierda. ──susurro.
Me acerco a su rostro y dejo un beso en su mejilla, seco la lágrima y ella solloza dormida.
──Estoy aquí. No pienso irme. ──susurro.
La puerta se abre y Ela aparece trae en sus manos una manta.
──No soy la madre más admirable pero la amo, y me duele verla caer nuevamente en el hoyo. Hasta los momentos el único que ha logrado que su brillo vuelva eres tú, y aunque me parece que al final no existe un futuro entre ustedes quiero que ella vuelva a brillar.
Me extiende la manta.
──Si pudieras quedarte, lo agradecería y sé que a ella le encantaría verte al despertar.
Asiento tomando lo que me ofrece.
──Gracias.
──Lo hago por ella. Si tienes hambre en el horno hay pasta. Puedes ir por ella sin problema, estaré en mi habitación cualquier cosa.
──Gracias, en serio. De verdad…
──No te preocupes, avísame si se despierta. Quizás cuando lo haga este un poco callada, es normal…
Asiento al escucharla, sale de la había, me deshago de mis zapatos de vestir, la corbata y el saco. Aunque el día estuvo agitado y debería estar agotado no lo siento así, debo tener fuerzas por ella.
Entro a la cama con cuidado, y tomó mi teléfono para escribir un mensaje a Vivien.
Sé que estás molesta conmigo pero necesito a la psicóloga. Arielle tuvo una crisis está dormida pero quiero que me orientes… por favor.
Dejo mi teléfono en mi pecho, y acaricio el cabello de Arielle.
Es bellísima.
Mi teléfono vibra en mi pecho.
Vivien Owens
Ela me llamó y me dijo, le di indicaciones entre esas que te dejara estar cerca. Solo quédate allí, espera con paciencia… cuando despierte deja que ella de los pasos, no la abrumes, no preguntes que pasó. Ella en su momento te dirá lo que sucedió. Quizás se muestre callada, incluso retraída, es normal… va a sentir que tuvo una recaída y que todo lo que avanzó se fue a la mierda pero no es así. Ella es fuerte.
Gracias, Vivien.
De nada, llámame cualquier cosa.
Me levanto de la cama para prepararle algo que le levante el ánimo, acomodo su escrito, dejo nuestra fotografía a la vista y coloco la caja con la Dalia a un lado, tomo una de las hojas y detallo sus diarios…
Mis manos pican cierro mis ojos y niego.
¡No!
No voy a leerlos.
No puedo hacer eso.
Los ignoro, y escribo la nota para ponerla junto a la caja, vuelvo a la cama dejo mi teléfono en la mesita y me abrigo junto a ella.
Siento el calor de su cuerpo, vuelve a sollozar y la abrazo. Oculto mi rostro en su cuello y cierro mis ojos.
──Aquí estaré siempre para ti..
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Respira
RomanceA veces olvidamos que la vida consiste en tomar un largo respiro y continuar con el camino. Si algo he aprendido es eso... ha apreciar hasta esa pequeña bocanada de aire fresco que inhalas y expande tus pulmones haciéndote sentir vivo y pleno. Vol...
