39. Compañía comercial.

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Dirigiéndome hacia el norte de la ciudad, poco a poco la calidad de los edificios, y la ropa de los transeúntes empezó a mejorar.

Luxxen era una ciudad que tuvo un rápido crecimiento hace muchos años gracias a la joyería y la metalurgia, al estar en medio de media docena de pueblos mineros, se volvió el centro de operaciones de los comerciantes y los artesanos que trataban con el metal y las gemas preciosas. Sin embargo, aunque la ciudad apuntaba a ser de las más importantes del reino, una mezcla de mala suerte y malas administraciones llevaron a cerrar 4 de las 6 minas, entre ellas, la mina de plata más grande de todo el continente.

Ahora, sin la materia prima que alimentaba su economía, el crecimiento de Luxxen se cortó en secó, y si bien, las dos minas restantes tienen una producción saludable, mantenimiento llenos los bolsillos de los comerciantes y nobles que en su momento prefiero invertir en el cobre y el estaño sobre la plata y los rubíes, eso no quita que en los últimos 10 años, más de la mitad de los negocios de la ciudad se han ido a la quiebra, dando a la misma un aspecto más demacrado y empobrecido de lo que debía ser realmente.

Llegando a la indiscutible zona alta de la ciudad, los edificios y pobladores apenas eran mejores que el barrio promedio en la Santa Sede, y aún perderían con los barrios más pobres de dentro de los muros de la capital.

En mi camino, vi al menos 3 tiendas de ropa, y por la descripción tan pobre que Cenizas me dio, cualquiera de ellas podría ser, sin embargo, cuando a la distancia, las puertas de la muralla eran visibles, un gran edificio de 5 pisos con un letrero que declaraba "compañía comercial Helen y Brand" se mostró ante mí.

Mirando la calle, y observando que está era la tienda más cercana a las puertas, me dije que no perdería nada por preguntar.

Mirando el escaparate, un par de maniquíes vistiendo elegantes vestidos y trajes de caballero me dieron la bienvenida, sin embargo, al otro lado de la puerta, un hombre de camisa y chaleco que hacía de portero arrugó la nariz al verme acercarme a la tienda.

Dando una mirada a mi alrededor, me di cuenta que la gente me lanzaba gestos reprobatorios, y contemplando mi propio aspecto, todo me tenía sentido.

El conjunto de capa y bolsa, que tan bien me habían ayudado a mezclarme entre la multitud, ahora me hacían resaltar como un garbanzo en un plato de arroz, sabiendo que toda la ropa que había conseguido, estaba pensada para ser duradera y sobre todo barata, me di cuenta que no había preparado ningún conjunto para situaciones en las que deba mezclarme entre los ricos y acaudalados, haciendo una anotación mental de que debía conseguir buena ropa cuando tenga más dinero de que disponer, rodeé la tienda, y fui a la parte trasera de la misma.

Para mi buena suerte, mi búsqueda no fue demasiado extensa, ya que estacionado en medio de un callejón, una carreta de aparente buena calidad, con 4 vigas en las esquinas para montar un toldo, se reveló ante mí apenas buscar un poco.

Mirando alrededor, de espaldas vi a un joven bastante alto subido a una escalerilla mientras con un trapo, limpiaba las ventanas del gran edificio de la compañía comercial. Vistiendo unos pantalones simples y una camisa sin mangas, el joven de aspecto desgarbado y delgaducho no daba la impresión de ser algo más que un sirviente o un empleado ordinario, sin embargo, de la puerta trasera del edificio, una joven de aspecto elegante y delicado, salió cargando una bandeja con una jarra y dos vasos.

Al ver a la joven salir, el muchacho de la escalera bajó de un salto, y se puso de pie frente a la joven, que no tardó en llenar uno de los vasos con el contenido de la jarra y ofrecerlo.

Al empezar a caminar en su dirección, las facciones de ambos se hicieron más notorias. El muchacho en cuestión debía tener de 24 a 25 años, y debía fácilmente alcanzar el metro noventa de altura, sin embargo, pese a que la palabra "desnutrido" no era la mejor para definirlo, él parecía tener de ese tipo de cuerpos a los que le costaba mucho acumular grasa o ganar músculo, es por eso que los huesos de sus hombros y sus codos, se marcaban bastante cuando se movía, y lo peor es que al subir a su rostro, este no le favorecía. Si tuviera que describirlo, con un cabello castaño oscuro, una cara alargada con ojos pequeños, la mejor semejanza que podía darle era compararlo con un caballo.

Intentos Infinitos "2"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora