59. El bosque de los aullidos (Leonora)

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Faltando un par de horas para el amanecer, habíamos llegado a nuestro destino, y un bosque con árboles de hojas negras se mostró delante nuestra.

Con ramas que parecían moverse contrarias al viento, árboles con una altura promedio de 5 metros, que sumado a denso follaje, bloquearían cualquier atisbo de luz que intentará entrar, y la sensación de que un millar de ojos que vigilan desde entre las hojas, dan a este bosque un aspecto maravilloso, convirtiéndolo en el lugar perfecto para vacacionar con toda la familia.

Haciendo detener los caballos a una distancia prudencial, le hice señas a Neniu para que esté sea nuestro pequeño campamento.

— paremos aquí, solo un idiota atraviesa ese bosque por la noche.

Declare tras bajar de mi yegua, procediendo a quitarle la silla para que pueda descansar.

Tras bajar de un salto de su caballo, aquél hombre miró al bosque con una expresión difícil de describir, y se mantuvo sosteniendo la mirada sin ni siquiera parpadear.

— las voces no entrarán.

Dijo cerrando los ojos, y ladear un poco la cabeza.

— si entro estoy solo. Las voces claman, las voces lloran. No entrarán a ese lugar.

En esas últimas palabras, pude sentir un leve toque de miedo, como si dejar de escuchar sus voces por un par horas fuera un destino peor que la tortura o la muerte, sin embargo, en ningún momento se negó a entrar, o pidió que cambiaramos de ruta. Es la más rápida, y nos llevará a la ciudad de Demelia mucho antes de la llegada de los esclavistas.

Tras pensarlo un poco, guiandome por las reglas que me había dicho Cenizas, es posible que las voces de Neniu sea un Aeon, y aquél bosque, sea el territorio de otro Aeon, y según tengo entendido, que un Aeon entre sin permiso al territorio de otro, es una falta de muy alto nivel.

Aunque claro está, esto es solo mi opinión, podría equivocarme, y siempre existe la posibilidad que tanto las voces como la entidad que habita el bosque, sean una tercera fuerza diferente a los Aeones y los Arcanos. Para este tipo de casos, donde necesito a alguien para que me ilustre en materia de seres antigüos, supuestamente tengo un espectro adicto a la nicotina, pero como siempre suele pasar, nunca está cuando realmente lo necesito.

— Descansaremos aquí hasta que se haga de día.

Insistí para calmarlo.

— se un poco de este bosque, y lo que sea que lo habita, parece dormir o irse apenas sale el sol. Nunca he sabido de nadie que le haya pasado nada durante el día, fuera de los peligros típicos de entrar a un bosque claro está, pero fuera de eso, el peligro de este lugar es solo cuando la luna y las estrellas son dueñas del firmamento.

Aunque también había desmontado, Neniu se mantuvo observando el bosque, demostrado en su mirada miedo como respeto por partes iguales. Para mí, que había descubierto que todas las fuerzas desconocidas de este mundo, tienen nombre y una serie de reglas que debe obedecer, me ha servido para si bien no perderles el respeto, al menos ser capaz de avanzar con mejor pasó.

El ambiente a nuestro alrededor era tenso, el miedo de Neniu de apartarse de sus voces se sentía tan palpable que me sentía en la necesidad de hacer algo para calmar el ambiente.

— ¿Quieres comer algo?

Le pregunté tras tocar mi propio estómago, no había comido nada desde el día de ayer, y el hambre ya se sentía fuerte.

Sin responder, Neniu continúo con su vista fija en el bosque, y sin esperar una respuesta de el, de mi bolsa saqué una hogaza de pan, y cuando estaba por darle una mordida, el shaman giro con fuerza la cabeza, y gritó.

Intentos Infinitos "2"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora