Una vez más, la aguja de la brújula bailaba intentando señalarme dos direcciones a la vez, y tuve qué suspirar ante mi propia estupidez al depositar tanta confianza en esta cosa vieja.
Dando un pequeño golpecito, la aguja siguió bailando, así que intentando no tener una confianza absoluta en ella, preferí cerrarla de momento, e investigar a pie al pequeño pueblo que tenía delante. Lugar donde la brújula me había apuntado antes de intentar apuntar a dos caminos.
Sin importar a dónde mirará, podía ver guardias recorriendo las calles, y la situación daba a entender que había entrado en vigor la ley marcial, todo era demasiado extraño, y para salir de dudas, me acerque a un grupo de soldados.
— disculpen caballeros. ¿Podrían decirme qué está pasando?
Su primera reacción ante mi pregunta fue tener un pequeño sobresalto, y después de mirarse un momento entre ellos, el grupo me dedicó su atención.
— ¿No lo sabe? Es imposible no saberlo.
Sus actitudes eran bastante groseras, pero por este momento mi curiosidad es bastante mayor.
— Acabo de llegar a la ciudad, y veo este pequeño revuelo, ¿Serían tan amables de explicarme qué está pasando?
— Es imposible entrar a la ciudad.
Declaró uno de los soldados caminando en mi dirección.
— La ley marcial está en rigor, nadie entra y nadie sale. Por lo que hay 3 opciones, o es una completa estúpida, nos está mintiendo, o sabe más de lo que aparenta.
Suspirando, me dije no sacaría nada de está gente, creo recordar vagamente que está ciudad era territorio de un barón de primera o segunda generación, igual el puede aclararme la duda de lo que está ocurriendo por aquí.
Dando medía vuelta, me disponía a retirarme, pero detrás mía…
— esperé, ¿¡A dónde cree que va!? Va a tener que acompañarnos…
Por el sonido de sus pasos, aquel hombre se acercaba a mi, pero a instantes de tocar mi brazo, se escuchó una pequeña explosión y un sonido de salpicaduras.
— ¡¡QUE MIERDAAA!!
— ¿¡QUÉ CARAJOS!?
Detrás mía los hombres gritaban, pero como no era de mi interés seguí mi camino hasta que recordé que no sabía cómo llegar a la mansión del barón. Sé que la ciudad no es especialmente grande, pero tampoco quiero perder aquí mucho tiempo.
— disculpen de nuevo.
Dije mientras daba media vuelta y vi que habían 4 soldados arrodillados alrededor de un cadáver cuya cabeza había explotado.
— ¿Alguien sería tan amable de decirme el camino para llegar dónde el señor local?
Por alguna razón, la mirada de aquellos hombres se llenó de rabia, y desenvainando sus armas, se pusieron de pie y las apuntaron contra mí.
Uno de los soldados se había adelantado, y mirando a sus compañeros gritó.
— ¡no la dejen ir, esa put..!
A media frase, su cabeza explotó en una nube de sangre y los demás soldados seguían siendo muy groseros.
— es una pregunta bastante simple, nunca he estado en esta ciudad y solo quiero que me indiquen el camino hasta la mansión del señor local.
Insistí de nuevo siendo más educada de lo que debería. Al final del día, una persona educada se diferencia de alguien grosero, porque la primera siempre mantiene la clase sin importar el trato que se le dé.
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Intentos Infinitos "2"
RandomContinuación de Reencarne como una villana con Intentos Infinitos.
