Un grueso tomo de magia ardía lentamente mientras contemplaba mi reflejo en un espejo embadurnado en cenizas. Sin embargo, aunque la habitación donde realizaba la invocación ya se había llenado de espeso humo, como en las múltiples veces anteriores, el Aeon del conocimiento perdido no hizo su aparición.
Con un largo suspiro, me dije que era tontería seguir intentándolo, era obvio que el Aeon me evitaba. Sabe que yo soy la que intenta llamarlo, como yo sé que él estuvo involucrado en el secuestro de mi pequeña hija. El hecho que "casualmente" el método para invocarlo se haya difundido en la biblioteca de la Santa Sede lo prueba, y tengo mis teorías de que él es el hombre de la gabardina que apareció por esas mismas fechas. Todavía es posible que haya un tercero, pero no puedo descartar la posibilidad de que sean el mismo todavía.
Chasqueando los dedos, el humo desapareció, y ni siquiera me moleste en limpiar el espejo. Saliendo de la habitación, llegue a un balcón y contemplé la ciudad de Luxxen.
Tal y como la recordaba, era un pueblo de tercera lleno de sucios campesinos que siguen llorando que hayan cerrado sus minas.
Aunque me dolía en el alma ayudar a gente sin la voluntad de ayudarse a ellos mismos, tenía intenciones de reabrir la mina de plata, administrada por mi casa claro está, y si mi inspección me decía que era segura, en un futuro sería un bonito regalo para alguno de mis niños.
Una sirvienta me avisó que los pobladores me habían preparado un "regalo". Sin muchas expectativas, volví a entrar a la mansión del señor local, y siendo conducida al gran salón, una veintena de harapos habían sido colocados en maniquíes, y expuestos a lo largo del pasillo.
Esta noche se celebraría un baile en honor a mi llegada, y a esta gente se les ocurrió que por alguna razón necesitaría un vestido para la ocasión, o que yo estaría más de 5 minutos en aquella fiesta. Siendo sincera, es difícil saber cuál de las dos conclusiones es más ridícula.
Siguiéndoles el juego, fingí interés en los burdos trapos de limpieza que allí habían exhibido, sin embargo, entre tantas piezas aburridas, había uno que llamó mi atención.
Siendo de los últimos, y también el único al que no habían intentado coserle un centenar de volantes y todas las piedras preciosas que pudieron encontrar, había un vestido negro aparentemente simple pero de diseño elegante.
Carecía de espalda, y únicamente tenía tiras en X que conectaban con los hombros y la cadera, el escote era más pronunciado de lo que se suele usar, pero me gustaba, la falda estaba abierto a los lados, haciendo que la silueta de mis piernas sean visibles al caminar, y en general, todo el vestido exudaba un aura descarada, rompía muchos tabús de decencia al ser tan pegado al cuerpo y exaltar tanto los atributos de una mujer, pero me encantaba y era algo que usaría, la tela como era de esperar era burda y barata, pero si había alguien con algo parecido al talento en este pueblo de mala muerte, no podía dejarlo pudrirse en la miseria, y me dije que debía traerla conmigo a la capital.
Señalando el vestido, dije que usaría este para la fiesta, y que se asegurará que la modista que lo diseñó este presente. Obviamente, reemplazaría el vestido por uno hecho por una modista de verdad, el diseño era lo único bueno del mismo, y jamás usaría telas tan burdas en mi persona, sin embargo, si en mi plática con la diseñadora descubría que está tenía talento, y no solo alguien con una suerte pasajera, la haría practicar hasta que sea capaz de realizar una puntada en condiciones.
En aquella noche, después de que mi modista personal me entregara su propia versión del diseño, asistí a la fiesta, y puse mi mejor sonrisa ante las personas que habían asistido a la misma.
Si tuviera que describir este lugar, la única palabra que se me viene a la mente sería… patético.
Esta gente me ve como una especie de divinidad bajada de los cielos, y quiere apelar a mi piedad con tal desesperación, que sus alabanzas y sus súplicas solo me producen asco.
ESTÁS LEYENDO
Intentos Infinitos "2"
RandomContinuación de Reencarne como una villana con Intentos Infinitos.
