Busqué ayuda en él. Pero encontré algo más. Los encontré a ellos. O ellos a mí. Un golpe de suerte de algo que estaba prohibido, pero que me hacía querer más y más.
Su pasado no me hizo alejarme aun sabiéndome en peligro.
Su pasado me hizo encont...
QUIERO HACER LA REVELACION DE LA PORTADA DE LA NUEVA HISTORIA DE POLIAMOR QUE SE ESTRENARA EL 10 DE JUNIO.
LA SUBIRÉ A INSTAGRAM TAMBIEN, ME ENCANTARIA VER SUS REPOSTS Y SUS MENCIONES PARA QUE PODAMOS LLEGAR A MAS GENTE.
IG: 16.66e
SUBIRE LOS PRIMEROS TRES CAPÍTULOS PARA QUE SE ENTRETENGAN UN RATITO. EL NOMBRE SE REVELARA ESE MISMO DIA YA ESCRITO EN LA PORTADA JUNTO A LA SINOPSIS Y TW.
ESTOY PREPARANDO TODO PARA DARLES LO MEJOR, QUE ES LO UNICO QUE SE MERECEN POR LEERME
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Capítulo 68.
Ciara.
Una caricia por todo el brazo apenas y me dio ese atisbo de esperanza para lo que haríamos esta noche.
Entrar, secuestrar, matar, salir y desaparecer. El plan que ellos sabían.
¿El mío?
El mío era un secreto.
Una vida nueva. Eso era lo que ellos pensaban, pero no sería así. Ellos seguirían en la cima, donde merecían estar, porque yo los pondría ahí.
La gala.
La maldita gala se llevaría a cabo hoy por la noche. Todo estaba listo.
Mi vestido estaba listo, decorando mi piel en color rojo, el color que predominaría hoy al emanar de todos esos cuerpos al reclamar lo que es nuestro.
Las náuseas estaban listas también desde que abrí los ojos esta mañana. Comenzaba a estorbarme la presencia de ambos en la cama por el calor sofocante que me embargaba, necesitaba espacio y aire acondicionado lo suficientemente frío para secarme el sudor.
—Has estado actuando muy extraño desde la última junta con Torre Marfil y eso no me gusta —dijo Carlo cuando recargó su barbilla en mi hombro para verme desde el reflejo del espejo—, llevamos cuatro días sin hacer el amor y está matándome.
Sus manos rodearon mi abdomen para pegarme a su cuerpo.
—Solo —suspiré—, quiero que todo esto termine. No puedo pensar en otra cosa, mi amor.
Las caricias seguían y los pequeños besos decoraban mi piel recién bañada.
—Puedo hacerte perder la memoria por varios minutos si me dejas —ambas manos acunaron mis pechos para apretarlos dejándome saborear el sonido casi gutural de esa voz ronca.