Capítulo 23

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Punto de vista de Ashton

Si pudiera describir a Andy con un solo adjetivo, sería: Cautivadora.

Una vez mis ojos están sobre ella, es todo lo que puedo mirar. Incluso si el cielo se abre en este momento, todo lo que quiero ver es a ella. Es simplemente fascinante y no mentí cuando mencioné lo de su cabello, creo que mi nuevo color favorito es el rojo de su cabello mojado.

Pero claro, ella no tiene que saberlo.

La lluvia paró pasados unos 20 minutos después de que nos detuvimos bajo la carpa de la tienda cerrada y luego fue realmente difícil encontrar un taxi, porque al final si tuvimos que optar por uno.

Cuando llegamos al edificio su calidez nos envuelve, pero eso lejos de agradarme, me inquieta. El cambio brusco de temperatura y que estemos mojados de pies a cabeza, no es algo bueno. Miró a Andy preocupado, pero ella no se percata de mi atención. Va perdida en sus pensamientos.

El camino al ascensor es silencioso, tanto al subir como al llegar a casa.

—Nos vemos pronto —Andy se despide con voz cansada y antes de que pueda decirle algo más, entra a su casa. Mi mano queda extendida en el aire. Parece que la invitación a tomar algo, tendrá que espera un poco más. Suspiro y entro a mi casa.

Algo le sucedió y no sé qué es.

Y aquí estoy. En mi cama, mirando el techo con una sola imagen en mi cabeza, una que no he podido sacar desde hace bastante rato.

La hermosa pelirroja, con semblante triste.

Niego. Quizá sólo estoy imaginándolo, ella seguro estaba cansada y ya.

Por otro lado, yo tengo muchas cosas que resolver. Por ejemplo: Necesito un nuevo empleo y de ninguna manera pienso llamar a mis padres, sigo sin tener auto y soy un puto idiota que se dejó manipular.

Es un alivio haber encontrado un lugar para vivir en este edificio. Un dolor de cabeza menos.

Sonrío al recordar la primera vez que vine a ver "mi departamento". Pero el panorama dentro de mi cabeza cambia y Andy vuelve a ella.

Y así hasta que mi teléfono vibra. Es Katiena.

-Necesito tu ayuda, Ash.

Leo el mensaje sin ningún tipo de interés, pero no dejo de mirar la pantalla. Desvío mi atención al icono que dicta la hora. Son casi las diez de la noche.

No debería ir... Ella no lo merece, me engañó y usó. Pero ¿quiero una explicación? No, lo que quiero una disculpa. Quiero que se disculpe, aunque en mi corazón sé que no lo hará, sigo esperando.

Recojo mis zapatos, mis llaves y tecleo un rápido "¿dónde éstas?" Para salir de casa.

No debería ir, pero no me detengo, ¿qué pasa si realmente sí necesita mi ayuda? ¿Y si no es así?

Tengo que parar está tontería hoy mismo y dejar de ser una niña.

Le pondré un fin. No quiero una jodida disculpa, quiero que deje de usarme, es todo.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora